Con más de 55 años en el sector energético, la compañía consolida un modelo de soluciones integrales de medición para cumplir controles volumétricos, reducir la incertidumbre operativa, y fortalecer la confianza en el mercado de hidrocarburos
Por Rocio Novoa
La exigencia de controles volumétricos ha dejado de ser un tema técnico marginal para convertirse en un factor estructural del negocio energético. Con el fin de los amparos y la obligatoriedad plena de los anexos 30 y 31 del SAT, operadores, permisionarios y usuarios de hidrocarburos enfrentan un escenario donde la medición precisa, trazable y auditable es condición básica para operar.
ServiciosyProyectos Pifusa,SA de CV, empresa familiar mexicana con más de cinco décadas de trayectoria, ha acompañado esa transformación desde una posición técnica especializada. Su evolución la llevó de fabricar equipos mecánicos de medición a desarrollar proyectos llave en mano “donde el requerimiento del cliente tiene que ver desde la ingeniería básica y de detalle, hasta la obra civil, mecánica, eléctrica y todo lo relativo a instrumentación y control”, explicó el ingeniero Jose Luis Suarez, director general de la compañía.
Controles volumétricos: de obligación fiscal a ventaja operativa
La implementación de controles volumétricos responde a una lógica de balance integral: “todos están obligados a reportar al SAT cuánto transportaron, cuánto distribuyeron o cuánto usaron de hidrocarburo, sea cual sea”, señaló Suárez, al precisar que la obligación aplica tanto a venta como a consumo propio.
Desde su perspectiva, uno de los principales desafíos ha sido el rezago tecnológico del sistema energético nacional. “Las instalaciones en México son bastante obsoletas, muy antiguas, y muchas veces solo reciben mantenimientos superficiales”, apuntó, lo que eleva los errores de medición y dificulta el cumplimiento regulatorio.
Sin embargo, el impacto económico de corregir esa situación es directo. “Si estoy vendiendo 100 pesos y tengo un error del 20% en mi medición, y bajo ese error al 1%, cuando hablamos de millones de litros o miles de barriles es cuando se nota la diferencia”, afirmó. En ese contexto, agregó, “la inversión se paga en un año o dos máximo simplemente por medir de una forma mucho más exacta”.
Para el directivo, el valor de los controles volumétricos va más allá del SAT. “La medición no solamente es en cantidad, también es en calidad”, sostuvo, al explicar que estos sistemas permiten verificar que el producto entregado cumple con las especificaciones acordadas. “Si te digo que fueron 10 litros, son 10 litros”, enfatizó, al destacar que los reportes automatizados y encriptados eliminan la manipulación humana y fortalecen la confianza comercial.
Integración tecnológica, automatización y visión de futuro
El modelo de PIFUSA combina fabricación propia con integración de tecnologías de terceros, sin exclusividad. “No estamos casados con ninguna marca”, aclaró Suárez, al detallar que la selección tecnológica depende de la aplicación, el proceso y la normativa. La empresa sigue fabricando equipos mecánicos, aún ampliamente utilizados como referencia, y complementa con tecnologías avanzadas.
La propuesta integral incluye diagnóstico inicial, implementación por etapas, sistemas informáticos de reporte, calibración de instrumentación y acompañamiento hasta la auditoría final. “Nuestro cliente simplemente tiene que hablar con un solo proveedor”, explicó, al subrayar que asumir la responsabilidad completa evita fricciones entre múltiples prestadores de servicios.
En paralelo, la automatización sigue ganando peso en la operación energética. “Cada vez es más sistemático, con más tecnología y más automatizado”, señaló Suárez, al referirse a monitoreo remoto, detección de fugas y sistemas que permiten actuar de forma inmediata ante incidentes, reduciendo riesgos operativos y humanos.
De cara a la transición energética, la empresa observa un crecimiento del gas natural como respaldo a las energías renovables, así como nuevas oportunidades en hidrógeno, el que “se mide exactamente igual que cualquier otro; lo que cambia son los materiales”, explicó, al indicar que ya analizan normas y especificaciones para futuros proyectos.
En los próximos años, la compañía proyecta expansión productiva y geográfica. “Visualizamos que en los próximos cinco años vamos a duplicar fácilmente todo el trabajo que tenemos actualmente”, afirmó Suárez, con planes de ampliar instalaciones en México y avanzar hacia mercados como el sur de Estados Unidos y Centroamérica.






