Llegar tarde a cubrir las capacidades que demandan los nuevos proyectos energéticos no significa que México deba mantener esa brecha en el futuro. Esa fue una de las advertencias planteadas durante la Segunda Semana del Posgrado del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), donde la expansión de infraestructura en zonas como Tamaulipas sirvió para mostrar el desafío de convertir investigación, conocimiento y formación especializada en soluciones que efectivamente lleguen al campo.
Walter Julián Ángel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas explicó que la velocidad de algunos desarrollos ya obligó a recurrir a especialistas extranjeros. “Hace poco teníamos a 600 técnicos de Asia parados en la frontera que venían con Woodside; les tuvimos que dar entrada porque vienen a partir de la cadena de grandes proveedores que se vienen fortaleciendo”, señaló durante el panel inaugural, al que Global Energy tuvo acceso exclusivo.

A esa presión se sumarán nuevos requerimientos. La central de ciclo combinado proyectada en Altamira demandará “por lo menos 2,000 técnicos y técnicas especializadas” en áreas como generación eléctrica y control de procesos, de acuerdo al representante. La discusión, sin embargo, trasciende la disponibilidad de personal. Desde el IMP, el desafío se plantea en el origen mismo de la investigación, buscando lograr que los proyectos no terminen únicamente en una tesis, patente, artículo o metodología, sino que puedan avanzar hacia aplicaciones industriales.
Elizabeth Mar Juárez, directora general del Instituto, explicó que esa lógica ya forma parte del modelo. “El posgrado no es un posgrado tradicional donde ustedes toman clase, es un posgrado donde ustedes se incorporan y donde están trabajando en un proyecto, ya sea de investigación, de innovación o una solución práctica en campo”, afirmó.
Las áreas prioritarias se han ampliado al mismo ritmo que el propio sector. “Estamos hablando de biocombustibles, de electromovilidad, de litio, de economía circular, pero también estamos hablando de hidrocarburos pensados en un nuevo concepto. Estamos hablando de gas, de soberanía y seguridad”, agregó Juárez.
Del conocimiento a una solución industrial
Para Edgar Kiyoshi Nakamura, encargado de la Dirección de Exploración y Extracción del IMP, existe una diferencia sustancial entre generar conocimiento y convertirlo en tecnología utilizable. “Cuando se queda en laboratorio, una investigación es un activo de conocimiento. Hasta ahí se queda”. Para avanzar, viene primero la demostración de un principio en laboratorio, su escalamiento hasta convertirse en una realidad industrial y, finalmente, la implementación en campo.

El problema es que una parte importante de los desarrollos no supera la primera barrera. “Yo creo que el 80% de los desarrollos ahí quedan y se ven reflejados en bellísimas metodologías, en patentes, en artículos. Muy bueno, bastante bueno. Sin embargo, lo que nos da de comer son dos fases hacia adelante”, sostuvo.
Por eso, añadió, el destino final de una investigación tendría que pensarse desde su génesis. “Si sus temas de investigación desde el principio están orientados a que su objetivo final sea la colocación en campo, seguramente lo van a lograr, pero si su objetivo es llegar y decir ‘mi objetivo nada más es hacer una metodología’, desde ahí ustedes mismos se están limitando”.
El IMP ya trabaja en inversión sísmica focalizada, caracterización estática y dinámica, algoritmos e inteligencia artificial aplicada, además de evaluación de mejores prácticas para yacimientos no convencionales, biocombustibles y almacenamiento estratégico de gas.
Nakamura señaló además que durante el último año y medio se incorporaron 16 egresados del posgrado, tanto en plantilla como bajo esquemas de honorarios. “No es elevar el costo de la nómina, es directamente incidir con conocimiento altamente especializado”, afirmó.
Por su parte, Eric Luna Rogero, director de Investigación en Exploración y Extracción del IMP, explicó que tradicionalmente los proyectos se analizaban por su nivel de madurez tecnológica o TRL y la existencia de un caso de negocio. Ahora, “podemos tener el mejor caso de negocio con la mejor tecnología, pero si tenemos afectaciones al medio ambiente, entonces no vamos”. Lo mismo ocurre con la cadena de suministro. “Podemos tener la mejor tecnología, pero si no tenemos asegurada una cadena, de preferencia nacional, tampoco podemos ir con esa tecnología”, describió.
La dimensión social completa el análisis. “Podemos, otra vez, tener la mejor tecnología, la más barata, la más amigable con el ambiente, pero si no tenemos esa licencia social, no podemos ir”, describió Luna.
Cuando la tecnología llega al territorio
Es precisamente en el territorio donde esas variables dejan de ser conceptuales. Tamaulipas concentra nuevos proyectos eléctricos, petroleros y gasíferos, además de desarrollos relacionados con biocombustibles, procesamiento de residuos y economía circular. “Si bien la planeación da el acceso, el proyecto ocurre en el territorio. Entonces, yo considero que los territorios tienen que estar cada vez más presentes en la planificación que la Federación da”, dijo Jiménez.

Carreteras, puertos, proveeduría, permisos y logística forman parte de esa ecuación. Como ejemplo, señaló que el traslado de un solo aerogenerador implica alrededor de 14 movimientos estratégicos, mientras los nuevos desarrollos contemplan aproximadamente 250 máquinas. “Todo eso requiere planificación y organizar capacidades productivas para que se puedan llevar adelante”, afirmó.
Por ello, la Secretaría de Desarrollo Energético de Tamaulipas busca ampliar su colaboración con el IMP, con el que ya mantiene un convenio, para incorporar estudiantes, practicantes y prestadores de servicio social. “Particularmente, este posgrado está formando las capacidades que se requieren en este momento en Tamaulipas”, aseguró Jiménez.
El reto que queda frente al IMP y al sector energético es generar conocimiento y conseguir que éste sobreviva al trayecto hacia su aplicación. Entre el laboratorio y el campo aparecen escalamiento, inversión, proveedores, impactos ambientales, aceptación social y talento especializado. La presión de nuevos proyectos muestra que esa transición ya no es una discusión futura. “Todo lo que ustedes hagan, todo lo que están haciendo, tengan la seguridad de que nosotros lo vamos a estar aplicando”, expresó Nakamura a la comunidad de futuros maestrantes y doctorantes, que se encontrarán en el IMP para mostrar sus trabajos hasta este viernes 9 de octubre.






