La empresa fabricante de aerogeneradores Vestas aseguró que la generación de energía eléctrica a partir de la producción eólica, puede reducir los costos de la energía en horas críticas, en especial en un momento en el que las altas temperaturas azotan a gran parte del territorio mexicano.
Además, el análisis de Vestas se dio mientras la industrialización y la instalación de centros de datos elevan las exigencias de un sistema que depende fuertemente del gas natural importado.
«Necesitamos una planeación que reconozca el valor de las tecnologías que aportan energía en los momentos críticos del sistema», señaló Mehdi Hadbi, Country Head de Vestas en México.
Y es que agrupar a las tecnologías renovables bajo el concepto general de intermitencia oculta características fundamentales para planear la expansión del sistema eléctrico mexicano.
La energía solar concentra sus mayores volúmenes de generación al mediodía y su aportación disminuye de forma acelerada hacia el atardecer. Esta rápida caída deja a la red sin flujo energético limpio justo en el momento en el que inician las horas de mayor demanda.
La tecnología eólica presenta un comportamiento distinto frente a otras alternativas renovables porque mantiene una inyección constante de energía durante el transcurso del día. Los registros históricos del Centro Nacional de Control de Energía demuestran que las granjas eólicas aumentan su participación hacia la tarde y la noche.
«La generación eólica aumenta 17% entre las 15:00 y 19:00 horas, precisamente en el intervalo en el que el sistema más requiere energía para atender la demanda punta», indicó el reporte de Vestas.
La generación de electricidad a partir de las corrientes de viento también muestra un carácter complementario importante durante los ciclos estacionales anuales de México. En la temporada de estiaje, la producción de las plantas hidroeléctricas disminuye, pero la intensidad de los vientos aumenta de forma natural en el territorio.
Desarrollar nuevas centrales de ciclo combinado a gas enfrenta tiempos de entrega comerciales de cinco a siete años a nivel internacional. Esto reduce la viabilidad del sector térmico para atender requerimientos a corto plazo y consolida a la energía eólica como una alternativa de rápida implementación.
El riesgo de ‘la curva del pato’
De acuerdo con Vestas, las experiencias internacionales en California y Brasil exponen los altos riesgos de concentrar la expansión renovable estatal de manera exclusiva en una sola tecnología. Una capacidad solar dominante genera el fenómeno de la curva del pato, el cual provoca excedentes de energía diurna y un profundo déficit vespertino.
«La gestión eficiente de la intermitencia no depende de eliminarla, sino de combinar tecnologías con perfiles de generación complementarios«, detalla el análisis de Vestas.
Esta desalineación horaria entre la generación intermitente disponible y el consumo real obliga al país a encender plantas térmicas de manera urgente. El uso intensivo de gas natural en los momentos de máxima demanda expone la seguridad energética nacional a la volatilidad de los precios externos.
«En los periodos de mayor demanda aumenta la dependencia de recursos de mayor costo, elevando los precios de la electricidad«, documentó el estudio.
Un sistema eléctrico dependiente del recurso fósil en sus horas pico traslada fuertes costos marginales operativos a las facturas de los consumidores finales. La energía eólica contiene las tarifas al incrementar su producción justo en el bloque horario en el que la radiación solar desaparece.
La empresa señaló que la planeación técnica del país debe evitar el recorte de generación por saturación de líneas en el día y la escasez de suministro durante la noche. El mercado requiere un equilibrio tecnológico integral para garantizar operaciones sin interrupciones y proteger la rentabilidad financiera de los usuarios comerciales y residenciales.
«Las renovables variables son la forma más competitiva de expandir el sistema, y su valor se maximiza al combinarse con tecnologías complementarias, permitiendo construir un sistema más resiliente y reducir los costos para el consumidor«, concluyó.






