El gobierno de Corea del Sur oficializó la estrategia nacional de descarbonización y transición energética denominada K-GX (Korea-Green Transformation), la cual contempla un paquete de inversión de 1.000 billones de wones (aproximadamente 747,000 millones de dólares) con horizonte al año 2035. El programa canalizará una quinta parte de los fondos mediante gasto público directo y el 80% restante a través de esquemas de financiamiento climático, con la meta de instalar 100 gigavatios (GW) de nueva capacidad renovable hacia 2030 y lograr que los vehículos eléctricos e impulsados por hidrógeno representen más del 70% de las ventas de autos nuevos en 2035.
La iniciativa K-GX focaliza sus esfuerzos en la transformación industrial de cinco sectores de alta emisión: siderurgia, petroquímica, refinación, cemento y fabricación de semiconductores. En el rubro siderúrgico, el país asiático busca convertirse en el primer productor global de acero verde a escala industrial mediante el uso de hidrógeno en reemplazo del carbón, proceso que reduciría la huella de CO₂ en la fabricación tradicional a partir de mineral de hierro. De acuerdo con un análisis de Agora Industry y Cambridge Econometrics, la demanda surcoreana de hierro verde procesado podría alcanzar los 10 millones de toneladas anuales hacia el año 2050.
Oportunidad estratégica para el comercio internacional con Australia
La reconversión industrial de Corea del Sur genera una oportunidad para Australia, su principal proveedor de materia prima. Un informe de Agora Industry reveló que la producción de hierro de reducción directa por hidrógeno (H₂-DRI) en origen permitirá a Australia transformar su modelo extractivo, aportando hasta 22,300 millones de dólares australianos al PIB y creando 112,000 empleos directos hacia 2050, impulsando un crecimiento del 29.5% en su producción siderúrgica nacional.






