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Rumbo a la COP31: el reto de transformar los compromisos climáticos en acciones concretas

Por Itzel Alaniz

El Pre-COP 31: de las metas a la acción planteó el reto de avanzar en los objetivos del Acuerdo de París para combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, mantener las negociaciones formales sobre los compromisos para abandonar los combustibles fósiles, advirtió Umit Sahin, académico y activista especializado en política climática del Istanbul Policy Center.

Durante un encuentro organizado por la Iniciativa Climática de México (ICM), al que asistió Global Energy, Sahin advirtió que las iniciativas de inversión y acción climática previstas para la COP31 deben acompañar las negociaciones entre países y no ocupar el lugar de los acuerdos internacionales.

La conferencia se celebrará en Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre de 2026, bajo un esquema de liderazgo compartido: Turquía estará a cargo de la agenda de acción y Australia encabezará las negociaciones.

Para Sahin, la preocupación radica en que las iniciativas para impulsar proyectos climáticos reciban más atención que las negociaciones sobre los compromisos de los países. Esta diferencia importa porque las actividades voluntarias de gobiernos y empresas no sustituyen los acuerdos internacionales sobre mitigación, adaptación al cambio climático y transición justa.

“Ambas son iniciativas potencialmente útiles, pero durante las reuniones hemos visto que se pone más atención a las iniciativas de la agenda de acción que a la agenda formal de negociaciones. Sí, esto genera una preocupación muy importante”, señaló.

Por ello, los resultados de la COP31 no deben medirse únicamente por las iniciativas que promuevan Turquía y otros actores, sino también por los avances en las negociaciones climáticas y los compromisos que asuman los países.

La transición para abandonar los combustibles fósiles

Uno de los principales temas que Sahin pidió mantener en el centro del debate es la transición para abandonar los combustibles fósiles. Recordó que, durante la COP28, celebrada en Dubái en 2023, los países acordaron avanzar en esa dirección, aunque en los años posteriores no se dio suficiente continuidad a esos compromisos.

En este contexto, destacó las iniciativas para elaborar una hoja de ruta que permita identificar las barreras que enfrentan los países durante la transición energética y establecer medidas para superarlas. Entre ellas, mencionó la iniciativa impulsada por Brasil y el proceso de Santa Marta, en Colombia, que abrió un espacio de discusión específico sobre cómo avanzar en el abandono de estas fuentes de energía.

“La iniciativa de Brasil de generar esta hoja de ruta junto con el proceso de Santa Marta han creado un nuevo momento político. Yo estuve presente en la reunión en Santa Marta y fue una experiencia muy alentadora porque por primera vez los países se unían específicamente para discutir cómo alejarnos de los combustibles fósiles y vencer las barreras en esa transición”, afirmó.

Para Sahin, la COP31 representa una nueva oportunidad para llevar estas iniciativas a las negociaciones directas y formales. Consideró necesario utilizar las hojas de ruta para establecer procesos que permitan avanzar en la transición y vincular los compromisos internacionales con las políticas nacionales.

El especialista también planteó la importancia de fortalecer las medidas para reducir las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles en sectores como el transporte, la industria y los edificios, donde la reducción de emisiones requiere cambios en las políticas y las inversiones.

Financiamiento y adaptación, entre los desafíos pendientes

Otro de los asuntos centrales para la COP31 será el financiamiento necesario para que los países cumplan sus compromisos climáticos. Sahin advirtió que los recursos financieros y tecnológicos están distribuidos de manera desigual en el mundo, lo que dificulta la aplicación de medidas de mitigación y adaptación, en particular en los países con menos recursos.

La transición energética requiere condiciones para que los gobiernos apliquen sus planes y accedan a financiamiento. Sahin también consideró necesario superar la división entre países desarrollados y en desarrollo, marcada por las diferencias en los recursos económicos y tecnológicos disponibles para enfrentar el cambio climático y las responsabilidades que cada grupo debe asumir.

Mientras los países en desarrollo enfrentan algunos de los impactos climáticos más graves, su contribución histórica a las emisiones globales ha sido menor. Esta desigualdad alimenta las diferencias sobre quién debe reducir sus emisiones y qué países deben aportar los recursos financieros y tecnológicos para ayudar a las naciones más afectadas a adaptarse al cambio climático y atender sus daños.

Por su parte, Marina Caetano, del Instituto Clima e Sociedade de Brasil, destacó la importancia de dar continuidad a los avances de la COP30, realizada en Belém, y aprovechar las iniciativas paralelas a las negociaciones para acelerar la acción climática.

Entre los avances que destacó se encuentran los indicadores de adaptación y transición justa, cuya aplicación deberá continuar en las siguientes conferencias. También resaltó las hojas de ruta para orientar la transición energética y conectar los compromisos internacionales con los planes nacionales.

Caetano identificó como uno de los principales retos convertir los avances de las negociaciones en acciones concretas. Para ello, explicó durante su intervención, los países necesitan apoyo político, impulso institucional y cooperación internacional, además de mecanismos para dar seguimiento a los compromisos.

Asimismo, destacó la importancia de la participación de la sociedad civil en el proceso, no solo como observadora, sino también mediante el seguimiento de las negociaciones y la aportación de evidencia.

“Las organizaciones pueden contribuir a que la población comprenda los procesos de las COP y la manera en que las decisiones internacionales afectan su vida cotidiana”, señaló.

Además de la participación de la sociedad civil, Caetano resaltó las aportaciones científicas, pues la evidencia permite identificar necesidades y evaluar el progreso colectivo, sin sustituir las decisiones que corresponden a los países en las negociaciones.

Para ambos especialistas, el reto de la COP31 será mantener el impulso de la conferencia anterior y conseguir que las iniciativas de acción climática, el financiamiento y las negociaciones formales se complementen entre sí y orienten los trabajos de la próxima reunión.

Para Sahin, el éxito de la conferencia no dependerá únicamente de las iniciativas que presenten sus organizadores, sino de su contribución al fortalecimiento del Acuerdo de París y a la transición para abandonar los combustibles fósiles.

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