La Empresa de Pesquisa Energética (EPE) proyecta una transformación estructural en el Sistema Interligado Nacional (SIN) de Brasil debido a solicitudes de conexión eléctrica que suman 54.2 gigavatios (GW) al año 2038, derivadas de la expansión de infraestructura digital y proyectos de descarbonización. De acuerdo con el Plan Decenal de Expansión de Energía 2035 (PDE 2035), el volumen total solicitado —equivalente a más de la mitad del pico máximo de demanda nacional de 105 GW registrado en febrero de 2025— se divide entre 26.3 GW para centros de datos y 27.9 GW para plantas de hidrógeno y amoníaco verde.
La concentración geográfica presenta una marcada asimetría operacional: el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde se focaliza en la región Nordeste (con polos clave en Ceará, Piauí y Rio Grande do Norte), mientras que la demanda de data centers se concentra predominantemente en el estado de São Paulo, donde el Operador Nacional do Sistema Elétrico (ONS) registra solicitudes por 3,914 MW. Para hacer frente a esta concentración de cargas electrointensivas, el Ministerio de Minas e Energía (MME) y la EPE programaron 45 estudios técnicos de transmisión durante 2026, proyectando inversiones acumuladas en infraestructura de red de entre 98,300 millones y 147,800 millones de reales hacia 2035.
Planificación de la infraestructura de transmisión y necesidades de capital
En el segmento de regulación operativa, el ONS aceptó en febrero de 2026 un total de 43 solicitudes de acceso a la Red Básica, incluyendo 38 proyectos de data centers que representan 7,040 MW de demanda directa. Para viabilizar la integración de estas cargas en el Nordeste, el gobierno contempla la asignación de 5,680 millones de reales destinados a habilitar hasta 4 GW adicionales de potencia, en el marco de una estimación global de inversión en transmisión que alcanzará aproximadamente 24,000 millones de dólares durante la próxima década.






