Por Itzel Alaniz
El país enfrenta el reto de reducir su dependencia del gas natural estadounidense y ampliar la generación eléctrica con fuentes renovables. Durante la conferencia “Mercado eléctrico en México: panorama global, oportunidades y retos”, en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Stephan Mothe, Analista principal de investigación para México de BloombergNEF (BNEF), analizó los desafíos para transformar la matriz energética nacional.
Actualmente, de acuerdo con datos presentados, alrededor de 70% del gas natural destinado a la generación eléctrica en México proviene de Estados Unidos, principalmente a través de gasoductos. Mothe reconoció las ventajas de este combustible por su precio y disponibilidad, pero advirtió sobre los riesgos de mantener una alta dependencia de las importaciones.
La concentración del suministro estadounidense puede causar en México una interrupción en el abasto, como el que se observó en febrero de 2021, cuando una tormenta invernal en Texas restringió las exportaciones de gas natural y provocó afectaciones al suministro eléctrico mexicano.
La crisis evidenció la vulnerabilidad del país ante problemas en su principal fuente externa de abastecimiento.
El gas natural, clave para garantizar el suministro eléctrico
Mothe explicó la importancia del gas natural para generar electricidad durante todo el día. Esta característica cobra relevancia ante el crecimiento de actividades con necesidades energéticas, como las operaciones industriales y los centros de datos.
“Si eres un data center que tiene que atender pedidos de sus navegadores a cualquier hora del día, en pocos segundos, esa capacidad tiene que ser atendida 24 horas por día”, mencionó el analista.
El aumento del consumo de electricidad plantea un reto para la generación de energía solar y eólica, ya que ambas dependen de las condiciones climáticas. Para garantizar el suministro eléctrico cuando disminuye la radiación solar o la fuerza del viento, México necesita invertir en baterías para almacenar energía e infraestructura que permita distribuirla de manera continua.
Sin embargo, el uso de gas natural prolonga la participación de los combustibles fósiles en la matriz energética y mantiene la necesidad de las importaciones a México. Reducir su consumo exige ampliar la generación limpia sin comprometer el suministro para los hogares, las industrias y las nuevas actividades tecnológicas.
México podría quedarse corto en sus metas eléctricas
Durante su exposición, el analista de BloombergNEF contrastó las proyecciones oficiales de crecimiento de la capacidad eléctrica con las estimaciones de la división de investigación en donde trabaja. Según el escenario presentado, los planes gubernamentales contemplan cerca de 29 gigawatts (GW) adicionales, mientras el análisis de BNEF calcula una incorporación efectiva de alrededor de 19 GW.
Mothe destacó la necesidad de evaluar la viabilidad de los proyectos y evitar que las metas anunciadas se confundan con resultados garantizados.
“Nosotros, como analistas, tenemos que hacer un trabajo y no solo confiar en lo que el Gobierno […], porque, en la realidad, no todos los planes son optimistas”, señaló al comparar los objetivos oficiales con las estimaciones de BloombergNEF.
Estas diferencias reflejan los obstáculos para concretar inversiones y poner en operación los proyectos dentro de los plazos previstos. Según el análisis del especialista, parte de la capacidad anunciada podría entrar en funcionamiento durante los próximos años, fuera del periodo contemplado en las proyecciones oficiales.
Las renovables y el almacenamiento, claves para la transición
Mothe también abordó los mecanismos de inversión pública, privada y mixta para ampliar la capacidad de generación eléctrica en México. Entre las alternativas destacó los proyectos de energías renovables y el almacenamiento, una tecnología necesaria para aprovechar mejor la electricidad solar y eólica.
Como meta a largo plazo presentada durante la conferencia, las fuentes limpias podrían alcanzar 75% de la generación eléctrica en 2050, mientras los combustibles fósiles reducirían su participación a 25%. Esta proyección plantea una transformación de la matriz energética, aunque su cumplimiento dependerá de las inversiones y la ejecución de nuevos proyectos.
La transición también exige atender el crecimiento de la demanda eléctrica, en particular el de las industrias y los centros de datos, cuyas operaciones requieren un suministro constante. Por ello, México deberá ampliar las fuentes renovables y fortalecer las redes eléctricas y los sistemas de almacenamiento para responder a las necesidades del país.
México actualmente enfrenta dos desafíos: disminuir su dependencia del gas natural estadounidense y desarrollar la capacidad eléctrica necesaria para sostener el crecimiento económico. El avance de la transición energética dependerá de inversiones capaces de traducir los objetivos oficiales en proyectos concretos de generación limpia, almacenamiento e infraestructura.






