La empresa Port Hamilton Refining and Transportation proyecta la reactivación por fases de la refinería ubicadas en la isla de St. Croix, en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, con el objetivo de reanudar operaciones en un plazo de 12 meses y alcanzar una capacidad superior a los 200,000 barriles diarios de procesamiento hacia 2027. Las instalaciones, clausuradas en mayo de 2021 por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) tras registrar incidentes contaminantes e incendios bajo la administración previa, buscan financiamiento mediante programas federales respaldados por la Ley de Producción de Defensa y capital privado.
La planta se encuentra estratégicamente situada a 500 millas de las costas sudamericanas y fue diseñada para procesar crudo pesado de Venezuela y Guyana, en un contexto marcado por márgenes récord de refinación e interrupciones en la cadena global de combustibles. Asimismo, la compañía confirmó la integración de un socio comercial no revelado que asumirá el suministro de la materia prima y la compra total de los productos refinados, mientras la EPA mantiene mesas de diálogo normativo para garantizar un marco operativo seguro.
Antecedentes de la planta y contexto de refinación en el mercado norteamericano
Construida originalmente en 1966 por Hess Oil y operada posteriormente en conjunto con PDVSA, la refinería procesaba hasta 360,000 barriles diarios previo a su cierre temporal en 2012. Tras recibir inversiones por 3,200 millones de dólares para su reapertura fallida en 2021 por parte de EIG y ArcLight, la propiedad fue adquirida por Port Hamilton bajo un esquema de conservación preventiva. El plan de reinicio coincide con las políticas de incentivo energético impulsadas por la Casa Blanca para aumentar la oferta de combustibles en la región según la agencia Bloomberg.






