Donald Trump analiza limitar las exportaciones de diésel de Estados Unidos con el objetivo de contener los precios internos de los combustibles. La propuesta enfrenta oposición de integrantes de su propia administración y de la industria petrolera, quienes advierten que una restricción podría alterar los flujos de suministro y generar efectos en otros productos refinados.
El secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, han señalado posibles distorsiones en la cadena de refinación y distribución. La administración evalúa si una reducción de las exportaciones realmente disminuiría el precio del diésel sin provocar un aumento en el precio de la gasolina como consecuencia de ajustes en la operación de las refinerías.
En paralelo, Washington analiza medidas de coordinación con gobiernos europeos, incluida una posible liberación de reservas estratégicas de diésel para incrementar la oferta internacional. La Casa Blanca también sigue los flujos de petróleo a través del estrecho de Ormuz, considerados un factor relevante para la disponibilidad y los precios globales de productos refinados.






