El sector energético además también se encuentra en un rezago que dificultaría las operaciones de la industria en el país
Por Diego Aguilar
Petróleos Mexicanos (Pemex) enfrenta en 2026 un escenario cada vez más estrecho ya que en su camino se cruza con una menor capacidad productiva, limitaciones financieras para invertir y una estrategia de refinación que genera pérdidas, mientras otros países productores, como Venezuela, comienzan a reconfigurar su papel en el mercado internacional del crudo con una apertura acelerada al capital extranjero, así lo dijeron expertos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF Oficial).
Durante su primer conferencia del año, los especialistas advirtieron que la petrolera mexicana ha perdido atractivo frente a competidores directos y que el país carece de recursos públicos para revertir el deterioro de su plataforma productiva.
Gabriela Gutierrez Mora, presidenta Nacional del IMEF, detalló que México produce actualmente alrededor de 1.3 millones de barriles diarios de crudo, sin considerar condensados, mientras que Venezuela ya ronda un millón de barriles por día. Señaló que en exportaciones, la diferencia comienza a inclinarse en contra de México ya que se mueven 540 mil barriles diarios, frente a 750 mil barriles venezolanos.
Pero añadió que el contraste más fuerte está en las reservas probadas. México cuenta con cerca de 7,500 millones de barriles, mientras que Venezuela reporta más de 300 mil millones, aunque aseguró que algunas estimaciones conservadoras sitúan al menos 100 mil millones de barriles recuperables.
“Ambos países necesitarían decenas de miles de millones de dólares para poder llevar su producción a niveles cercanos a los 3.2 millones de barriles diarios, pero aquí es donde vemos una gran desventaja de México”, señaló Gutiérrez Mora.
“En México desconocemos de dónde vendrán los recursos para restaurar la producción petrolera, ya que el gobierno no tiene capacidad de endeudarse más para invertir en esta actividad”, afirmó.
Además afirmó que la falta de inversión limita la exploración, el mantenimiento de campos maduros, la incorporación de nuevas tecnologías y el desarrollo de infraestructura. A ello, sumó una política energética que ha privilegiado el fortalecimiento operativo de Pemex bajo control estatal, reduciendo el margen de participación privada.
Desde la óptica del IMEF, esta estrategia ha tenido efectos colaterales en la rentabilidad de la empresa productiva del Estado.
Por su parte, Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del organismo, sostuvo que la decisión de reducir exportaciones para canalizar más crudo a las refinerías nacionales ha impactado directamente en los resultados financieros.
“México comparativamente va a perder participación de mercado. Este gobierno y el anterior decidieron que no era bueno exportar petróleo. Al distraerlo para la refinación, estamos entrando a pérdidas masivas en esa área de Pemex y por eso no se resuelve el problema de Pemex”, subrayó.
La refinación, históricamente deficitaria, se ha convertido en uno de los principales focos de presión financiera para la empresa, en un contexto en el que sus obligaciones fiscales, laborales y financieras siguen creciendo, mientras su margen operativo se reduce.
Venezuela, de vuelta al mercado
El debilitamiento relativo de Pemex coincidió con un giro estratégico en Venezuela, que busca recuperar rápidamente su capacidad petrolera mediante una apertura total a la inversión extranjera.
Verónica Ortiz Ortega, analista geopolítica e integrante del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, explicó que el país sudamericano atraviesa un punto de inflexión en su política energética.
“Venezuela, sobre todo por la parte del sector energético, está en este momento literalmente open for business”, afirmó.
El pasado 15 de enero, el gobierno venezolano presentó una reforma a su Ley de Hidrocarburos que elimina el control estatal exclusivo, permite la participación mayoritaria de capital privado extranjero y abre la exploración y explotación en campos que durante años estuvieron reservados al Estado.
Para los analistas del IMEF, este viraje regulatorio convirtió a Venezuela en un destino prioritario para las grandes petroleras internacionales, justo cuando México mantiene un marco legal restrictivo y con mayor peso del Estado.
“Basta hacer la comparación con México, en donde lo que hicimos es una recontra reforma energética. Volver a dar el control mayoritario del Estado sobre los hidrocarburos y la electricidad, volver a poner a Pemex y a CFE con prioridad sobre cualquier otro inversionista”, lamentó.
Desde su perspectiva, el contraste es inevitable: mientras Venezuela flexibiliza reglas para atraer capital y tecnología, México refuerza un esquema que limita la entrada de nuevos jugadores y reduce el flujo de inversión.
“Eso, en términos de competitividad energética, nos está haciendo retroceder”, añadió.
Electricidad: el otro cuello de botella
Por si fuera poco para el sector energético nacional, el problema no se limita al petróleo. La infraestructura eléctrica, dominada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), se ha convertido en otro factor que frena proyectos productivos y desalienta nuevas inversiones industriales.
Víctor Herrera advirtió que la falta de capacidad en transmisión y distribución ya genera retrasos críticos en estados industriales como Nuevo León.
“No podemos abrir una planta que requiera alta tensión en el estado de Nuevo León si lo primero que te dice la CFE es que estás en la lista de espera para cinco años”, expuso.
Para el IMEF, este tipo de restricciones profundiza el rezago energético del país y reduce su atractivo como destino para inversiones manufactureras, justo en un contexto internacional marcado por el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas.
Con esta situación se concluyó que México enfrenta un entorno cada vez más competitivo sin los recursos financieros ni el marco institucional necesarios para responder con rapidez. “Al distraer el crudo para la refinación, estamos entrando a pérdidas masivas en esa área de Pemex y por eso no se resuelve el problema de la petrolera”, señaló el experto.






