Todavía no es presidente, y ya lo tratan como tal

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¿Qué información tendrán algunos individuos relacionados con la clase política en torno a las futuras elecciones en México?, ¿Qué les dirán sus especialistas a los empresarios y poderosos hombres de dinero?, ¿Qué datos tienen en el gobierno?

Son preguntas sin respuesta, no dirán nada; sin embargo, a una semana de que empiecen las campañas la situación ha dado un giro sorprendente, uno que desafortunadamente para la causa de José Antonio Meade y Ricardo Anaya, no es favorable.

La mala noticia para sus contrincantes es que, Ya Sabes Quién, no solamente sigue marcando la agenda, sino que incluso antes de que empiecen las campañas formales, cuando nadie ha ganado nada y todo puede suceder, incluso que él pierda, empiezan a tratar a AMLO como el virtual presidente de este país.

Si no me cree, lea lo siguiente.

El gobierno desató en la semana recientemente finalizada una dura batalla mediática a favor de la reforma energética, nada raro considerando que son los autores intelectuales y materiales del ajuste constitucional que abrió el sector energético mexicano a la inversión.

El punto es que dicha campaña tuvo un objetivo, contrarrestar la postura que AMLO fijó días antes sobre el tema. Eso sin señalar otras reformas y la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

AMLO es el puntero en las encuestas, a nadie le cabe la menor duda, pero no deja de ser un candidato más; sin embargo, al parecer sus palabras son muy relevantes para una parte de la clase política, esa misma que luce hasta temerosa.

La defensa pro-reformas estructurales, especialmente la energética, fue encabezada ni más ni menos que por el mismísimo jefe del ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto tomó el estandarte y se lanzó a la defensa de la plaza.

En Veracruz, donde fue a inaugurar las instalaciones del Centro de Aguas Profundas del Instituto Mexicano del Petróleo, aseguró que revertir la Reforma Energética provocaría que los mexicanos tuvieran que pagar la deuda de Pemex, además de regresar al país al atraso económico.

Unos días antes, su vocero, seguramente con el aval presidencial, espetó que las reformas estructurales no podrían revertirse por decreto. La presidencia peleando con un actor importante de la vida política nacional, el puntero en las encuestas, pero un candidato más. La institución presidencial peleando con un candidato como si fuera el presidente electo.

El colofón de la semana, como muestra de lo que nos espera, tuvo como protagonistas a los empresarios, los miembros del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), quienes por medio de su presidente, Juan Pablo Castañon, tuvieron la ocurrencia de plantearle al candidato morenista, en un evento al que asistió, una mesa de análisis para determinar si existen riesgos en la construcción del NAICM.

La opinión de AMLO es muy relevante sin duda, pero ¿y la de los demás?; entonces, ¿porque no invitar a una mesa de análisis a Meade, Anaya y Margarita?, seguramente nos dirán que ellos no discrepan, pero podrían aportar ideas novedosas, ¿qué sus opiniones no son importantes?

La ocurrencia llegó al extremo de querer comprometer al gobierno federal, ¿o se habrá platicado algo antes por debajo del agua?, toda vez que el CCE determinó que dicha mesa de análisis estaría conformada por cinco representantes del candidato, cinco del sector empresarial y !cinco del gobierno federal¡.

AMLO sigue marcando la agenda, al grado de que, como nunca antes, sus palabras han generado una reacción que más bien parece enfocarse a “suavizar” la postura de un presidente electo, más que la de un candidato que está en campaña y quiere recibir la mayoría del voto para lograr su objetivo, llegar a la presidencia.

En los hechos, AMLO fue tratado, esta semana que concluyó, más como un presidente electo, que como un candidato; él, por supuesto, en su papel.