Precio del crudo, solo un elemento de varios que influyen en el costo del combustible

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Articulo publicado en la edicion 119 de Global Energy.

Como resultado de la liberalización del precio de los combustibles, su producción y distribución ya no es responsabilidad de una sola empresa, mientras que su precio ya no es controlado por las autoridades. En ambos casos la participación de empresas privadas y el comportamiento del mercado internacional del crudo se han convertido en factores influyentes, sin embargo, en opinión de los expertos la falta de infraestructura en nuestro país relacionada con la producción, distribución y almacenamiento de petrolíferos, así como los trámites administrativos han afectado a los precios en el corto plazo.

5,160 millones de litros de combustibles consumidos al mes en nuestro país: Onexpo

De acuerdo a datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), en marzo de este año se registraron 2,549 estaciones de servicio con marca distinta a la de Pemex. Desde que el país nacionalizó la industria petrolera en 1938 y hasta el 2014 el estado mexicano fue el único responsable por extraer, refinar, distribuir y comercializar hidrocarburos; tarea que incluyó fijar los costos de la gasolina y el diésel para la población general.

Para Luis Fernando Herrera, Director General de Regulación y Tarifas de la CRE, uno de los resultados de este esquema fue que el precio se fijaba en base a objetivos fiscales y económicos, en vez de tomar en cuenta los costos de la producción: “ese precio administrado llegó a ser un precio que no estaba reflejando el verdadero costo de oportunidad de los combustibles, no estaba considerando todos los costos que Pemex incurría para producir, importar y distribuir el combustible. La variación en los precios internacionales no se reflejaba, o se reflejaba con rezagos”, declaró en mesa de trabajo sobre el precio de los combustibles organizada por la empresa SGS.

El impacto más fuerte fue la construcción de infraestructura: “Pemex no podía recuperar los precios de logística, de llevar los combustibles a las diferentes regiones, no se reconocían esas diferencias de costos. Y como consecuencia la infraestructura existente en el país, la infraestructura de almacenamiento, infraestructura de transporte por ductos, que es el medio más barato para mover los combustibles, no se desarrolló.”

Aunque como resultado de la Reforma Energética la iniciativa privada puede vender gasolina y diésel bajo su propia marca, actualmente Petróleos Mexicanos continua como el encargado de refinar, importar, vender y distribuir combustibles directamente a los nuevos participantes del mercado gasolinero, con algunas excepciones como el caso de Mobil en el centro del país. En los próximos dos años la CRE estima que los proyectos de almacenamiento privado ayudaran al incremento en la importación directa por parte de los comercializadores, aumentando la competitividad del mercado.

6 refinerías en nuestro país, más de 140 en los Estados Unidos

“En diez o quince años ya esperamos ver refinerías privadas, que estén abasteciendo con su propia marca a los diferentes agentes que quieran comprar. A final de cuentas, como establece un estudio de Banxico, a mayor competencia el consumidor se beneficia porque va a haber menores precios”, agregó Herrera.

Refinerías y terminales de almacenamiento tendrán la capacidad de reducir la influencia del tipo de cambio en el costo de los combustibles, en el mediano y largo plazo. Pero para Álvaro Vallejo, Director de Oil & Gas de SGS México, las regulaciones que nacieron con la implementación de la Reforma Energética también influyen en el costo, “Son 78 requerimientos que se dectan deben de cumplir lo empresarios gasolineros dependiendo de la etapa en la que se encuentren: construcción, operación, mantenimiento”. Vallejo dijo que, si bien las normas que se deben cumplir fueron diseñadas para ofrecer seguridad y calidad en los combustibles ofrecidos al consumidor, estos implican un costo el cual el empresario debe reflejar en el precio del combustible, “hay diferentes pruebas que la Comisión Reguladora de Energía ya obliga a cada gasolinero a cumplir, entre ellas cuatro, y los costos van alrededor desde los 5 hasta los 15 pesos por producto que tienen que hacer dos veces al mes. Después al año tienen que tener una auditoria y una verificación por un tercero especialista, tener un dictamen de que se este cumpliendo con la norma, que también va desde los 15 hasta los 30 mil pesos, por dictamen, para demostrar a la CRE que todo se está cumpliendo”.

“Se necesita desarrollo de infraestructura en nuestro país, vemos que en el mediano plazo los precios nacionales de las gasolinas van a ir fluctuando en la misma dirección de los precios internacionales” Roberto Díaz de León, Presidente de Onexpo Nacional A.C.

El Presidente de la Onexpo, Roberto Díaz de León, agregó otros factores que inciden: “No es nada más el precio internacional del barril, o el precio de los refinados y su precio de referencia internacional. Hay logística primaria, logística secundaria, hay un margen de la estación de servicio, hay una serie de impuestos”. A su vez el dirigente de la Onexpo destacó que nuestro país no cuenta con la infraestructura suficiente para abastecer combustible de manera eficiente, durante su presentación mostró como países como los Estados Unidos cuentan con un promedio 244km de gasoductos por cada millón de kilómetros cuadrados, cifra que en el caso de México se estima en 9km. A esto se agrega las terminales de almacenamiento, la Onexpo estima que se requieren alrededor de 240, un número considerable tomando en cuenta que actualmente existen 80 terminales.

Díaz de León coincide que el desarrollo de infraestructura es un factor determinante en los planes comerciales de los integrantes de la asociación: “Está en marcha el proceso de formación de precios regionales, determinando los precios logísticos; en el corto plazo las rutas logísticas y los medios de transporte implícito, aquí vemos que el costo mayor de la infraestructura de almacenamiento nos puede impactar”.

En opinión de Ramsés Pech, Consultor de Grupo Caraiva, el mercado de los combustibles en México aún no se ha liberado del todo, ya que está parcialmente controlado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS), el IVA, así como de estímulos fiscales. “Los estímulos son buenos en un cierto tiempo para un mercado abierto, no pueden ser eternos, ya llevamos muchos años con los estímulos”, comentó al inicio de su presentación en la mesa de trabajo. Destacó que el estimulo es utilizado para el control de los factores macroeconómicos, como la inflación, al amortizar los aumentos a los que deberían comercializarse, tanto el diésel como la gasolina. Por su parte en su presentación mostró como el IEPS aumenta el precio en 2.336 pesos de la gasolina regular, 0.977 la súper y 2.716 el diésel.

Al final de la mesa de trabajo, los participantes coincidieron que no es posible regresar al modelo anterior de control de precios, no solo porque petróleos Mexicanos no cuenta con la capacidad para satisfacer la demanda actual de combustibles, razón por la cual importa el 60%. Sino porque el país requiere de un gran impulso en lo que a construcción de infraestructura se refiere, no solo para transportar y almacenar petrolíferos sino para que en un futuro se incremente la capacidad de refinación.

Juan Manuel Ponce