Precampañas, peleaban por el segundo lugar; Intercampañas, pelean por el segundo lugar; Campañas, como se ve, podrían seguir peleando por el segundo sitio

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Los candidatos José Antonio Meade y Ricardo Anaya se pasaron las precampañas peleando para ver quién arrancaba en el segundo lugar; lo que debería ser un ejercicio de acercamiento y propuestas para sus correligionarios no fue otra cosa más que un pleito con el vecino. Por cierto, el INE ni pio dijo.

Luego llegaron las intercampañas, cualquier cosa que eso signifique; la lluvia de lodo arreció: que si Ricardito Anaya es un consagrado empresario en el negocio de las lavanderías (pero no de las que lavan ropa, sino de otro tipo); que si Meade Yomero no levanta ni un suspiro; que si Anaya fue a decir una leperada en la casa de la mismita PGR, que si Meade encubrió a Chayito (Robles), en la estafa maestra, que viéndolo bien no fue tan maestra, sino una verdadera canallada si algún día se comprueba lo que se dice.

Así se la han pasado casi cinco meses, de pleito en pleito, de agarrón en agarrón, con escasas propuestas por no decir ninguna. Lo anterior sería lo de menos si al día de hoy ya se hubiera decidido el segundo sitio; si hoy supiéramos quién será el gallo que desafiará al giro de Macuspana, habría valido la pena.

La realidad es muy distinta, hasta hoy no sabemos quién será el bueno, para efectos prácticos ambos siguen empatados, mientras que “el señor de los cielos”, por encontrarse en la altura de las encuestas, sigue nadando de “muertito”. En la encuesta fulana de tal Ricardo Anaya se ubica en el segundo sitio, pero no lejos se coloca Meade; en la encuesta perengana de tal las cosas son, como diría mi abuelita, al revés volteado.

Para efectos prácticos, no hay a estas alturas un claro segundo lugar, ambos siguen como segundones. La mala noticia es que las intercampañas, cualquier cosa que eso signifique, están a punto de terminar, en breve iniciará la madre de todas las batallas; Meade dice que pronto llegará el momento de hacer propuestas concretas, de compararlas y de poner en evidencia lo que quiere para México cada uno de los candidatos, la pregunta es ¿porque no ha realizado sus propuestas desde antes?, se suponía que la idea era sacudirse ese lastre llamado Anaya, para enfilar baterías contra AMLO.

Anaya luce aturdido, pero no está noqueado; esa podría ser una táctica; en boxeo cuando un peleador recibe demasiado castigo asume una actitud defensiva que consiste en agacharse, protegerse lo más posible, abrazar incluso al adversario, no porque lo quiera mucho, sino para evitar que lo sigan golpeando y vaya a caer a la lona noqueado, no hay que confiarse de Anaya.

Para como lucen las cosas, Anaya llegará diezmado al arranque de las campañas, pero de ninguna manera noqueado, habrá perdido algunos puntos, pero no estará fuera de combate, puede ser peligroso; por su parte, Meade sigue siendo competitivo, pero no ha podido eliminar a Anaya, mientras eso no suceda difícilmente crecerá tanto como necesita para desafiar al tres veces suspirante presidencial.

Para efectos prácticos, están igual que como estaban hace cinco meses, empatados en el segundo lugar y lejos, en algunas encuestas incluso muy lejos, del primer lugar. De seguir así, en caso de iniciar las campañas con el pleito vivo por el segundo sitio, corren el riesgo de permanecer en lo mismo los próximos tres meses y entregarle en bandeja de plata la presidencia a Ya Sabes Quién.

Una de las recetas para evitar eso la dio el propio Meade, presentar propuestas; pero no basta con eso, otra estrategia debe consistir en deslindarse de lo que haya que deslindarse; otra más consiste en dejar de asumirse como víctima y demostrar que nada malo se hizo, más una serie de cosas que sus estrategas políticos saben, pero o no les saben decir o no les hacen caso.

Lo señalamos hace cinco meses, lo repetimos ahora: Pelearse por el segundo lugar solo lleva a un camino, entregarle el primer sitio a otro.