Pemex: 80 años después

0

Si bien la hoy Empresa Productiva del Estado ha sido uno de los motores del desarrollo económico e industrial del país, los cambios y evolución del mercado de los hidrocarburos no le han sido del todo benéficos. Hoy, gracias a la apertura del sector energético nacional, Petróleos Mexicanos no solo tiene la capacidad para generar alianzas, también tiene la gran oportunidad para convertirse en una empresa eficiente.

Sin embargo, esto se lleva a cabo en medio de condiciones no ideales. Por un lado se encuentra la incertidumbre provocada por el proceso electoral, en donde el puntero en las encuestas propone la revisión de los contratos así como de la misma Reforma Energética -leyes e instituciones requieren revisiones y mejoras, pero siempre respetando el marco legal-. Mientras que por el otro tenemos a Saudí Arabia y a los Estados Unidos luchando por el control del mercado internacional del crudo. El primero influyendo en la reducción de los inventarios, mientras que el segundo lleva varios meses rompiendo sus records de producción, las acciones de estos dos países influyen considerablemente el precio del barril como nunca se había visto.

En otros tiempos nada de esto sería suficiente para influir en el día a día de Pemex, recordemos que no solo era el único responsable por la exploración, extracción, distribución, trasportación y venta de los hidrocarburos; el estado tenia el control total de sus egresos e ingresos, lo que en la mayoría de los casos significó que los planes de desarrollo y crecimiento de la otrora paraestatal se dejaban de lado para cumplir los objetivos fiscales del país. Tampoco podemos dejar de mencionar que, al no tener como uno de sus objetivos la sustentabilidad, Petróleos Mexicanos carecía de la visión que otras empresas utilizan para hacer frente a desafíos, como la baja en los precios internacionales del crudo.

Los planes de desarrollo y crecimiento de la otrora paraestatal se dejaban de lado para cumplir los objetivos fiscales del país

Sin la Reforma Energética hoy celebraríamos el cumpleaños 80 de una empresa sin la infraestructura y recursos, atada a los vaivenes políticos e incapaz de cambiar su rumbo. Es cierto, hoy México depende del vaivén internacional del mercado energético, el cual, no siempre jugará a nuestro favor como se ha visto reflejado en los precios de los combustibles; aunque nos ha beneficiado con el acceso a un mercado de gas natural muy competitivo y de gran potencial.

Con la reforma los mecanismos se han establecido para que Petróleos Mexicanos, y todo el sector energético a cargo del estado, puedan realizar su trabajo de manera eficiente, buscando fortalecer el mercado interno. Elementos, como los farmouts, están ayudando a explotar zonas en las que simplemente no se contaban con todos los elementos para trabajar campos no convencionales y en aguas profundas, ambos cuentan con gran potencial de crudo ligero y gas natural, lo que al menos en el papel, puede reducir la dependencia del país en las importaciones. Mientras que la inversión en centros de investigación avanzados, como el CTAP del Instituto Mexicano del Petróleo, están contribuyendo al desarrollo de tecnología destinada a solucionar problemáticas puntuales de los campos de hidrocarburos. Sin mencionar el trabajo que los órganos reguladores realizan para fomentar la competitividad, transparencia y la seguridad de la industria.

A sus 80 años Petróleos Mexicanos ya no es el único responsable del destino de México, hoy comparte esa labor con varios actores, entre ellos órganos reguladores y empresas privadas. Pero hoy más que nunca la Empresa Productiva del Estado tiene el destino en sus manos, hoy puede acceder al capital y a la tecnología; puede realizar sus operaciones por su cuenta o asociándose con empresas nacionales o extranjeras; y puede realizar sus operaciones de acuerdo a objetivos financieros claros.

Nada de eso era posible en el régimen energético anterior.

Juan Manuel Ponce