Biofase, de Scott Munguía, sería la mayor empresa de bioplástico en México

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Gracias a la investigación y la tecnología, Scott Munguía, alumno de la carrera de Ingeniero Químico Administrador (IQA) del Tecnológico de Monterrey en Monterrey, logró aislar un polímero a partir de las semillas de aguacate y crear bioplástico.  Su empresa Biofase, la cual desarrolló al formar parte de la Incubadora del Tecnológico de Monterrey, ahora tendrá una planta que producirá el 40 por ciento del consumo nacional del bioplástico biodegradable. “Lo más importante es que con esta planta consolidamos todo lo que nosotros siempre buscábamos en cuanto a tecnología, que era tener una resina con la calidad que esperábamos, y que pudiera reemplazar prácticamente por completo al polipropileno, poliestireno y polietileno; además que tuviera un precio accesible, porque en la industria la cuestión de precios en bioplástico es una barrera muy grande”, explica Scott.

Publicado por ITESM

 

Gracias a la investigación y la tecnología, Scott Munguía, alumno de la carrera de Ingeniero Químico Administrador (IQA) del Tecnológico de Monterrey en Monterrey, logró aislar un polímero a partir de las semillas de aguacate y crear bioplástico.

Su empresa Biofase, la cual desarrolló al formar parte de la Incubadora del Tecnológico de Monterrey, ahora tendrá una planta que producirá el 40 por ciento del consumo nacional del bioplástico biodegradable.

“Lo más importante es que con esta planta consolidamos todo lo que nosotros siempre buscábamos en cuanto a tecnología, que era tener una resina con la calidad que esperábamos, y que pudiera reemplazar prácticamente por completo al polipropileno, poliestireno y polietileno; además que tuviera un precio accesible, porque en la industria la cuestión de precios en bioplástico es una barrera muy grande”, explica Scott.

“Queremos posicionarnos en México como el mayor fabricante de bioplástico y poder hacer notar en los mercados internacionales que estamos en México, que tenemos una tecnología nueva y estamos completamente listos para poder incursionar en ese tipo de mercados”, añadió el joven, quien fundó la empresa en el 2012.

Apoyo y consolidación

Luego de surgir como un proyecto de laboratorio, Biofase ha logrado consolidarse y obtener varios premios a nivel nacional e internacional, convirtiéndose en un gran ejemplo del espíritu emprendedor que tienen los alumnos del Tecnológico de Monterrey.

“La Incubadora ha sido uno de nuestros mayores aliados, el primer concurso que ganamos antes que el FRISA fue uno de la Incubadora; yo creo que ésta siempre creyó en nosotros, nos apoyó en todo; porque nosotros empezamos como un proyecto de laboratorio, y toda esa parte de educación y tratar de buscar la parte administrativa nos lo dio en parte la Incubadora”, comenta.

La empresa ha encontrado un diferenciador primordial: al producir bioplástico a partir de la semilla del aguacate -un desecho agroindustrial importante en México- aprovecha estos residuos, es diferente a otros procesos basados en alimentos como el maíz o la papa y combate la contaminación generada por los plásticos derivados del petróleo.

Mayor producción

La planta ubicada en Morelia, Michoacán, se presentó a la comunidad el 6 de marzo a las 17:00 horas en el Auditorio del Museo de Arte Contemporáneo (MARCO). Se terminará de construir en noviembre de este año y está automatizada, pero será por supuesto una fuente de empleos dignos para la 35 personas de la comunidad michoacana”, destaca Munguía.

Actualmente, Biofase tiene 14 las personas, algunos también alumnos del Tecnológico de Monterrey. “La planta contará con el personal administrativo y operativo necesario; va a ser bastante automatizada, porque evidentemente queremos dar trabajo pero serán trabajos de mayor calidad, menos riesgosos y que la planta demuestre que México tiene el potencial de hacer tecnología”, explica.

“El objetivo es que sepa la industria que estamos comenzando con una etapa nueva de una producción mucho más amplia, vamos a crecer más de 13 veces y pasaremos de 30 a 500 toneladas de producción”, agregó.

Actualmente la mayoría del bioplástico se vende al doble de precio que los plásticos convencionales, derivados del petróleo y no biodegradables, por lo que producen contaminación.

La planta es posible gracias a una inversión en la que participaron el Gobierno estatal de Michoacán, el Gobierno Federal y otros inversionistas privados.