Resumen 2017, Mayo: Modernizar refinerias, prioridad

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Una doble estrategia para cubrir la demanda de gasolinas: shale e inversión en refinerías

El complicado panorama gasolinero de nuestro país se debe en buena medida a la caída en la producción de refinados, y a la alza en la demanda. Para cubrirla, los dirigentes de la reforma planean una doble estrategia, que atraerá inversiones y modernizará refinerías.

El panorama gasolinero en el país se mantiene como uno de los tópicos de vital importancia para la agenda nacional. Por un lado la caída de la producción en refinerías, así como el incremento en la demanda por el otro, mantienen a este recurso como uno de los más preciados de la canasta; uno que tiene hondas implicaciones tanto para el bolsillo de los consumidores, como para los dirigentes de nuestra reforma. Y es que nuestro país importa dos de cada tres litros de gasolina que consume: México tiene una de las gasolinas más caras del mundo. Según datos de la Secretaría de Energía, durante febrero de este año nuestro país importó 65 por ciento de las gasolinas que consumió, un aumento del 12% respecto del mismo año anterior. Esta cifra ha aumentado drásticamente con los años: apenas en 2006 las importaciones eran de 23 por ciento.

Nuestro país importa dos de cada tres litros de gasolina que consume

No obstante, si se hace un análisis más detallado de las cifras, podremos observar números positivos. En febrero, las importaciones cayeron 7.3% a tasa mensual, es decir, respecto a enero; y en enero, la baja fue de 13.3% respecto a diciembre: cifra que concentra la mayor contracción mensual desde enero de 2016. Estas bajas mensuales en los primeros meses de este año coinciden con una recuperación de la producción en refinerías, misma que rompió su piso y llegó a niveles mínimos históricos en diciembre del año pasado. Y es que a inicios de 2016, Petróleos Mexicanos (Pemex) realizó fuertes recortes a su presupuesto, que afectaron sobremanera a la exploración de hidrocarburos, primero, y a la parte de refinación después.

Estas caídas, precisamente, tuvieron que suplirse con importaciones al mercado internacional. Ya en diciembre, la venta de gasolinas y diésel tuvo un comportamiento atípico: la compra de combustible Magna y Premium sufrió un incremento de 4.38% frente al mismo mes del año anterior: el mayor incremento para un mismo mes desde 2007. De hecho, sólo existen ocho registros de esta misma naturaleza en los registros de la petrolera nacional. Los datos no permiten visualizar el comportamiento diario del consumo de gasolinas, pero para las últimas semanas de 2016, se vislumbraba un incremento importante en el precio de las gasolinas, para la entrada de 2017, derivado del cambio de la fórmula fiscal para establecer el precio, establecida por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Recién entrado el 2017, el incremento gasolinero fue de alto impacto; y más, dentro del contexto siguiente: la venta anual en 2006 presentó un crecimiento del 3.8%, la mayor desde 2008; el diésel la tuvo de 10%.

Estos picos reflejan de manera importante el crecimiento acelerado de la demanda. Las importaciones, entonces, se dispararon 136% sólo en diciembre, y 29% si consideramos el año fiscal total. Según la base de datos institucional de Pemex, no había habido un crecimiento en estos porcentajes de esta magnitud desde 2010.

En febrero, las refinerías muestran signos positivos

Dos meses después las cifras mostrarían sus primeros signos alentadores, gracias, como señalamos arriba, a una mejora en la producción de refinados por parte del Sistema Nacional de Refinación. La elaboración de petrolíferos en las seis plantas de Pemex alcanzó los 930,433 barriles diarios en promedio durante febrero: su mejor desempeño desde junio de 2016; frente a diciembre, es un incremento del 21%. Esto se alineó con el anuncio de Pemex de que haría una fuerte inversión en refinación a través de asociaciones y contratos. De forma particular, el convenio ya concretado con la empresa francesa Air Liquide, que dará suministro de hidrógenos a la refinería de Tula, en Hidalgo.

1.6 millones de barriles por día, la capacidad total estimada de las refinerías de Pemex

Actualmente, Pemex cuenta con seis refinerías con una capacidad de procesamiento de hasta 1.6 millones de barriles por día (bpd); sin embargo, el proceso se encuentra en niveles bajos y las refinarías presentan muchos paros temporales, además de que la gran mayoría necesita modernización. En conjunto, las refinerías de Cadereyta y Madero tienen una capacidad de refinación de 465,000 bpd. Este numeral contrasta con los 681,000 bpd que fueron enviados, de la totalidad de la producción mexicana de crudo, al Sistema Nacional de Refinación: sólo un 33%. El resto de los barriles –cerca de 1,400,000 bpd– fueron enviados al extranjero para refinarse. Esta disminución genera igualmente que nuestro país eleve las importaciones de gasolina.

Modernización de refinerías, prioridad

Además del contrato con Air Liquide, la refinería de Tula enfrentó otro proceso de modernización: la colocación de un tambor de coquización, por parte de Pemex e ICA Fluor, confirmando este ejercicio de asociaciones. Así lo confirmó José Antonio González Anaya, director general de Pemex: “de aquí en adelante estamos buscando alianzas para completar esto de manera más rá- pida, en comparación si lo tuviéramos que hacer solos, esto sin duda es un proceso grande y la colocación de este tambor es un punto clave para que la empresa funcione mejor”. Pero la colocación de este tambor no fue sólo para la refinería de Tula, sino que se integrarían a las seis refinerías.

Estos tambores fueron importados de España, y significó para Pemex una inversión de USD$52 millones. De acuerdo con la información dada por Pemex, el costo total de la planta coquizadora oscila entre los USD$2000 millones; de los cuales, hasta el momento se han aplicado USD$1,240 millones. Estos equipos permitirán que la producción de las refinerías se aumente; específicamente la de Tula, en hasta 55,000 barriles diarios de gasolina, y 60,000 barriles de diésel. Se estima que esta facción de la planta entre en operaciones hacia el segundo semenstre de 2019- Actualmente presenta un avance del 66 por ciento.

La otra estrategia: el shale

Otra de las estrategias implementadas por los dirigentes de la reforma, para elevar la producción de crudo, y con ella reducir el nivel de importaciones de refinados, se ha centrado en los campos no convencionales de lutitas, conocidos como shale. Precisamente, el boom en el aprovechamiento de este tipo de recursos, por parte de Estados Unidos, fue uno de los argumentos principales para nuestra reforma energética. A tal grado ha llegado este fenómeno, que expertos analistas como el fundador de Pioneer Resources, Scott Sheffield, ha dicho que la cuenca Permian en Texas se convertirá en la “nueva Arabia Saudita”. Sheffield proyecta que en la siguiente década, esta región producirá entre 8 millones y 10 millones de barriles diarios de petróleo.

Por otro lado, Rystad Energy estima que la producción de shale de Estados Unidos, al cierre de 2017, será de alrededor de 900,000 barriles de crudo diarios, casi la mitad de lo que produce México actualmente. México todavía no logra capitalizar sus campos no convencionales, aunque está a punto de hacerlo: en diciembre de este año licitará su primera ronda de campos no convencionales, que incluyen recursos shale. Para Thomas Heather, asesor de la práctica de energía de Haynes and Boone, esta licitación es una piedra angular de la reforma energética; una muy esperada por las compañías americanas que operan en los alrededores de la frontera con México. “Será algo revolucionario”, dijo”, y subrayó que la industria americana ha esperado mucho para este momento, por lo que habrá una importante participación.

Eduardo Medina

Publicado en la edición 107 de Global Energy: