Resumen 2017, Febrero: El nuevo mapa gasolinero

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El nuevo mapa gasolinero de México

Todavía estamos en un proceso de transición hacia el libre mercado total, que empezará a funcionar el primero de enero de 2018. La trayectoria es irreversible.

El primero de enero de 2017 en México, por primera vez en décadas, el precio de la gasolina fue liberado a las fuerzas del mercado. En los hechos, no se trata de una emancipación total, es apenas el paso previo, mismo que desató una auténtica tormenta política y económica. La liberación en el precio de la gasolina no tiene marcha atrés, es una medida encaminada a liberar, de una vez y para siempre, a las finanzas públicas del subsidio en el costo de los combustibles. El tema político lo abordamos en diversos artículos de esta edición, el tema económico también; los mexicanos tenemos que acostumbrarnos a muchas cosas novedosas en este asunto, pues se ha configurado un nuevo mapa gasolinero del que apenas vemos los primeros esbozos.

Los puntos clave del nuevo mapa gasolinero en México

México está dividido, a partir del primer minuto de este 2017, en 90 regiones para efectos del precio de las gasolinas y diésel, son delimitaciones que se hicieron de acuerdo a las capacidades de producción y distribución de la Empresa Productiva del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex). Lo anterior, debido a que la empresa es, por ahora, la única proveedora del energético en el país, aunque llegará el momento cuando los nuevos participantes inicien la competencia y, quizá, modifiquen la estructura de las regiones definidas hasta el momento. Así, el precio está determinado a partir de este año por factores como la lejanía en las Terminales de Abastecimiento y Reparto (TAR), o las condiciones geográficas y orográficas que determinan los costos; esta última palabra es clave, costos.

Por lo tanto, no se puede fijar el mismo precio en una zona cercana a una TAR o a una refinería, respecto a otra que no lo está, debido a que la estructura de costos para trasladar el combustible no es igual. Ése es el principio básico para establecer los diferentes precios en las 90 regiones en las que se dividió al país, siete en la frontera y 83 en el resto de México. De acuerdo con este principio y con la fijación de precios que se conoció poco antes del fin de 2016, tenemos que, por estados y municipios, Guerrero, Puebla, Ciudad de México y Jalisco tendrán los precios más altos de gasolina. Por ejemplo: en Guerrero, el precio de la gasolina Magna ser. de $16.59 pesos, la Premium de $18.36 y el diésel de $17.66. Mientras que en Jalisco, la Magna costará $16.52, la Premium $18.41 y el diésel $17.26 pesos mexicanos. Para el caso de Puebla, la Magna costar. $16.59 pesos, la Premium $18.36 y el diésel $17.66. Para la Ciudad de México, la Magna valdrá $16.33, la Premium $18.20 y el diésel $17.07 pesos por litro.

51%, aumento en la demanda de gasolina en México entre 2000 y 2010

Existen 90 regiones en nuestro país a partir de este año, es un nuevo mapa que nos dar. Mucho para hablar de cotizaciones, movimientos, ajustes inesperados, eventuales problemas de abasto y desabasto, etcétera. Para determinar los precios máximos por región se sumarán tres componentes: Los precios de referencia internacional de cada combustible; los costos de transporte, internación, flete y distribución de Pemex; y otros conceptos que incluyen los impuestos aplicables y el margen comercial para las estaciones de servicio. Estos son, grosso modo, los puntos clave de una realidad no antes vista en el país, un desconocido mercado de gasolinas con sus imperfecciones, pero hasta ahora inexistente. Un contexto novedoso que ya no tiene reversa, el nuevo mapa gasolinero en México.

¿Qué nos llevó a esto? Primero, la necesidad inevitable de modernizar una industria atrasada por décadas. La gasolina era uno de los escasos productos que todavía estaba controlado por el Estado en su precio final al público consumidor; teníamos un mercado de combustible de mediados del siglo pasado en pleno siglo 21, el atraso era de mínimo 60 años o más. Los nuevos precios estarán vigentes del primero de enero al tres de febrero de este año, en las siguientes dos semanas se harán ajustes en ellos (actualizaciones) y, el 18 de febrero, las cotizaciones tendrán variaciones diarias. Entonces, se meterá velocidad a la libre competencia en el mercado, lo que nos llevará a una fecha clave, el primero de enero de 2018; sin embargo, cuando eso suceda, es seguro que los consumidores estaremos casi acostumbrados a un mercado libre. Los efectos del gasolinazo son otra cosa, la realidad y el nuevo mapa en el país son incontrovertibles.

Pemex produce menos gasolina

Entre el año 2000 y 2010, la demanda de gasolina en nuestro país pasó de 531 mil a 802 mil barriles diarios de combustible, lo que significó un incremento de 51 por ciento en una década, muy superior al crecimiento del Producto Interno Bruto. Evidentemente, ese aumento en la demanda de combustible no fue contrarrestado con nuevas refinerías, sino con más importaciones. Debido a las fuertes variaciones en los precios internacionales del petróleo y derivados como gasolina, y ante el incremento de compras del extranjero, se hizo necesario el aumento en los subsidios para su venta en territorio nacional, toda vez que era un producto controlado por el gobierno en su cotización final o de venta al público. Ése es el origen del aumento en los costos crecientes que debió absorber el gobierno federal para subsidiar el precio del energético, no solamente se trataba de lidiar con una cotización variable en el exterior, sino con una mayor demanda interna, lo cual inevitablemente inflaba los precios.

Pemex y México cuentan con seis refinerías, cuatro por ciento del total de las que posee nuestro principal mercado de exportación e importación, Estados Unidos, con 135 plantas destinadas a tal actividad. Es evidente la diferencia de tamaño y de mercado, la capacidad de refinación en el país es simple y sencillamente inferior. Con una tendencia de ligero crecimiento en la producción de gasolinas de Pemex, entre 2000 y 2009, la realidad es que a partir de 2010 la directriz se revirtió y en forma alarmante. De acuerdo con cifras de la Comisión Reguladora de Energía, el descenso acumulado desde entonces en la generación de combustibles por parte de la Empresa Productiva del Estado es de 19 por ciento, mientras que en el diésel es de 18%.

A todas luces, la producción nacional de gasolinas por parte de Pemex, el principal y único proveedor del energético hasta el momento en nuestro país, es totalmente insuficiente, la importación de gasolinas es una acción obligada. Coincidentemente, el mayor crecimiento en la importación de gasolinas por parte de México ocurrió entre 2004 y 2007, cuando pasaron de representar 17 por ciento de la oferta nacional a 40%, cifra que se mantiene ascendente hasta nuestros días. Entre 2010 y 2015, la compra de gasolinas pasó de cubrir 45% de la demanda nacional, a 53% por el mismo concepto. En el caso del diésel, la tendencia es muy similar.

Debido a que el mandato actual de Petróleos Mexicanos es la rentabilidad, las tareas de refinación en la compañía podrían modificarse sustancialmente para disminuir y desaparecer, a la brevedad posible, las pérdidas que agobian a la Empresa Subsidiaria del Estado Pemex Transformación Industrial, encargada de las refinerías que tienen el logo Pemex. La importación de gasolina por parte de nuevos jugadores será una de las estrategias que lleven a un mercado más competitivo y con menos vicios, en vista de la incapacidad de Pemex para cubrir con su producción la demanda total en nuestro país.

Cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo señalan que en el mundo existen alrededor de 682 refinerías, Estados Unidos cuenta prácticamente con 20 por ciento de ellas, es el país con la mayor capacidad de refinación en el planeta; México tiene solamente 0.88% de la capacidad de refinación global, de ese tamaño es el reto y el potencial de crecimiento en la industria, de ahí la forma que tomará poco a poco el nuevo mapa gasolinero del país.

El proceso de liberación de precios

Como ya mencionamos, lo que sucedió el primero de enero pasado fue el inicio del régimen transitorio hacia la liberación total de los precios de la gasolina y diésel, en eso estamos actualmente. Para completar el proceso, tendremos que esperar al primero de enero de 2018, cuando el país conocerá un mercado totalmente autónomo en el costo de la gasolina, diésel y derivados.

Uno de los puntos básicos del proceso de transición o del régimen transitorio, si no es que el más importante, dice que ―hasta el 31 de diciembre de este año― el precio de las gasolinas y el diésel estará sujeto a un importe máximo. La facultad de fijar el tope del costo la tiene el ejecutivo federal, tomando en consideración los siguientes factores:

  1.  Las diferencias relativas por costos de transporte entre regiones.
  2.  Las diversas modalidades de distribución y expendio al público.
  3.  Ajustes de forma congruente con la inflación esperada de la economía.
  4. Los precios internacionales de estos combustibles.

Así, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) establecerá una banda con valores mínimos y máximos para los precios de las gasolinas y el diésel. El objetivo es conseguir que los topes de los costos empiecen a fluctuar de forma consistente con su referencia internacional, como sucederá en la liberación definitiva de precios, a partir del primero de enero de 2018.

Al margen del impacto económico que tienen los ajustes al precio de las gasolinas, la medida busca objetivos a largo plazo, es quizás éste uno de los mayores beneficios que debe percibirse con el paso de los años, pero se convirtió en un problema al no comunicarse debidamente a la población.

Sus grandes objetivos son:

  1. Incentivar la entrada de nuevos competidores al mercado.
  2.  Facilitar, desde ahora, la transición ordenada de un esquema de precio único a nivel nacional, a uno de libre mercado.

El “techo”, el “piso” y la fórmula

Como mencionamos, en realidad estamos en un proceso de transición con el precio de las gasolinas y el diésel, más que en un mercado plenamente liberado. Dicha evolución durará todo este año 2017. Hasta 2016, existían mecanismos que le permitían al gobierno federal y a las autoridades regulatorias controlar hasta cierto punto las cotizaciones y precios finales de los energéticos. Dichos procedimientos fijan de manera automática “techos” y “pisos” en los precios, aunque dentro de márgenes de variación que no eran observados antes.

El “techo” de la banda de fluctuación (límite superior) tenía por objeto proteger a los usuarios finales de una súbita elevación de precios, en tanto que el “piso” de la banda (límite inferior) buscaba garantizar cierto nivel de rentabilidad a Pemex, así como el margen correspondiente a los socios comerciales y franquiciatarios de esa Empresa Productiva del Estado. Estos valores ―superior e inferior― del precio máximo de los combustibles representaban un compromiso del gobierno federal para que el costo de los mismos, determinado mensualmente, se fijara dentro de ese rango (que representa tres por ciento arriba y 3% abajo del importe de diciembre de 2015).

53% de la gasolina consumida en el país es importada

A partir de este 2017, se utilizar. la fórmula siguiente para la determinación de precios máximos de venta al público:

Pmax= Pref + Margen + IEPS + OC, en donde:

Pmax= Precio máximo, Pref= Precio de referencia, IEPS= Impuesto Especial sobre Productos y Servicios, OC= Otros conceptos.

La fórmula utilizada a partir de este año es importante porque funciona como un mecanismo que incorpora diferentes variables antes no consideradas, de manera tal que el objetivo es propiciar la similitud en el desempeño de los precios del mercado, respecto a lo que sucede en otras partes del mundo; es decir, el acercamiento a un mercado energético totalmente libre, lo cual sucederá a partir del año siguiente.

No obstante, la fórmula será aplicable a partir de 2018 para el participante llamado Pemex, pues es posible que en el marco de libre importación de las gasolinas, vigente desde el pasado 24 de junio de 2016, otros competidores que aún no han llegado ―pero que en algún momento lo harán― tengan otras estructuras de costos diferentes a los de la petrolera nacional, esencialmente más bajos. En ese sentido, eventualmente se logrará que los consumidores se beneficien de precios más bajos, eso por el momento es un supuesto, aunque en el futuro podría ser realidad.

Hay permisos, faltan los jugadores

Las libertades jurídicas existen en México para que se detone el mercado de gasolinas con jugadores nuevos, solamente falta que éstos se decidan. En realidad, al proceso de transición hacia un mercado libre no le falta nada, el gasolinazo, hay que reconocerlo, es un esquema que fue perfectamente planificado, salvo por el ajuste tan violento de principio de año, el cual fue imposible contener por la delicada situación de las finanzas nacionales.

19%, caída de la producción de gasolinas en Pemex desde el año 2010

Es así como hay permisos suficientes para que el mercado opere a su plena capacidad, pero falta que los jugadores se decidan y salten a la cancha. De acuerdo con la Secretaría de Energía, éstas son las cifras de las autorizaciones que ha otorgado para la importación de gasolinas, diésel y turbosina: Al cierre del pasado 16 de enero de 2017, se han otorgado 169 permisos para la importación de gasolinas, 242 para la importación de diésel y 32 para que puedan importar turbosina. Adicionalmente, desde el primero de enero de este mismo año y hasta el día 16, se tiene consignado el otorgamiento de 14 permisos para la importación de gas L.P.

Si esas cifras en un mercado tan pequeño como el de México son insuficientes para confirmar que existe interés, poco hay por decir. El mercado mexicano cuenta, de hecho, con ocho marcas de gasolineras registradas ante las instancias correspondientes, además de la marca Pemex. Los jugadores están a la expectativa y tal vez, a la mitad de este proceso de transición y conforme a las condiciones del mercado gasolinero global, están en pleno juego a corto plazo.

Antonio Sandoval

Articulo publicado en la edición 104 de Global Energy: