Resumen 2017, Febrero: El error del gasolinazo

0

Gasolinazo, la medida correcta, pero incendiaria

Muchos fueron los factores que provocaron el ajuste de los precios, éstos no solamente obedecieron al contexto global, también hubo errores locales.

El aumento de entre 15 y 20 por ciento al precio de las gasolinas fue una medida que se presume correcta en el sentido de las finanzas públicas, pero fue un golpe devastador para muchos sectores, incluyendo el propio gobierno. Que se hayan cometido errores no es nada nuevo; sin embargo, uno de los graves problemas en la administración actual es la falta de una estrategia que le permita reducir los impactos de las medidas y eventos que afectan a sus gobernados.

Debemos entender por qué subieron los precios de las gasolinas, hagamos un esfuerzo por explicar las causas. Este trabajo debieron realizarlo las autoridades mucho tiempo antes de que hicieran el dramático ajuste que en ciertas regiones “incendió” al país al inicio del año.

El ajuste sí era necesario, pero las razones fueron diversas

Luego del “gasolinazo” y ante las acciones de diversos grupos que derivaron, incluso, en saqueos a tiendas comerciales, enfrentamientos y bloqueos ―causantes de varios colapsos en partes importantes del país―, la “estrategia” gubernamental fue centrar las explicaciones en las causas externas que provocaron los aumentos a los precios de las gasolinas, mismas que eran correctas, pero se hicieron de lado otros factores. Primero, efectivamente hubo elementos externos, uno de ellos fue el incremento de los precios internacionales del oro negro. Como sabemos, el petróleo es la materia prima que se refina para ser transformada en gasolina y otros productos. Entre diciembre del año 2015 y el mismo mes de 2016, el petróleo WTI pasó de USD $37.30 a USD $53.90 por barril (dpb); lo anterior significa un incremento de 44.50 por ciento. Por su parte, la cotización de la Mezcla Mexicana de Petróleo de Exportación pasó de un precio de USD $35.40 a USD $46.50 por barril, equivalente a 31.36 por ciento. También es cierto que los precios de las gasolinas subieron de USD $2.03 a USD $2.38 por galón, esto se traduce en una tasa de 17.24%.

45% de los ingresos públicos en 2008 provenían del petróleo

Este factor fue determinante para impulsar el precio de la gasolina en México; sin embargo, si se destinan miles o millones de pesos en gastos diversos como la difusión de acciones del gobierno y en la imagen pública de los funcionarios, ¿no podrían destinarse algunos de esos recursos a explicarle a la población en general los efectos del aumento internacional de los precios de los energéticos?, ¿no se pudieron evitar el saqueo a cientos de tiendas, los bloqueos y enfrentamientos, con una exposición? Toda la problemática resumida a la falta de una palabra: información.

Es muy claro que el impacto del tipo de cambio también afecta el precio de un commoditie tan básico para la vida cotidiana, como el de la gasolina. La depreciación del peso es igualmente devastadora, el año pasado, la caída de nuestra moneda contra el dólar fue de casi 20 por ciento. Eso, traducido en la importación de bienes y servicios, es considerable y alguien debe pagarlo. En realidad, lo costea la ciudadanía desde siempre, lo ha hecho con impuestos, ahora lo hará directamente con el ajuste al precio de la gasolina.

En los 12 meses recientes, la depreciación del peso es de casi 23 por ciento y prácticamente 60% del consumo de gasolina lo importa México desde diversos países, por lo general Estados Unidos. El impacto del tipo de cambio debía trasladarse al precio del hidrocarburo ya sea por vía de más subsidios, que pagamos los mexicanos con nuestros impuestos, o bien mediante un precio más elevado, que terminarán pagando los mexicanos que consumen gasolina, es decir, todos, pues cualquier ciudadano de este país consume el energético, directa o indirectamente.

Las causas del gasolinazo que no se dijeron

Existen otras causas que hicieron inevitable el ajuste al precio de las gasolinas, pero no fueron expuestas con la misma resonancia. Una causa de fondo es el estado desastroso en el que se encuentra Petróleos Mexicanos (Pemex); tanto en términos operativos como financieros, estamos frente a una empresa que en los años recientes prácticamente enfrentó el colapso. Si la compañía perteneciera a la iniciativa privada, habría sido declarada en quiebra desde hace algún tiempo, lo cual sería un suceso escandaloso en el país porque las razones obedecieron, en gran medida, a prácticas de mercado insostenibles.

La empresa, al funcionar como monopolio por tantos años, colapsó y no sólo se afectó a ella misma, sino que provocó graves daños a la infraestructura de almacenamiento, transformación y distribución de combustibles, concreta y básicamente la gasolina. Demos una cifra para dimensionar y justificar lo que aseveramos. En el año 2000, Pemex producía 394 millones de barriles de petróleo; hacia 2012, la cifra estaba en 416 millones; y, para 2016, este indicador se desplomó a 303 millones de barriles, una caída de 27.26 por ciento en solamente cuatro años. Es evidente que Pemex enfrenta problemas de operación; sin embargo, el abasto del combustible debió mantenerse, por lo cual el país comenzó a importar prácticamente 60% de las gasolinas que usa la población.

23% depreciación acumulada del peso en 12 meses

Pemex enfrentó una situación insostenible, como señalamos en párrafos anteriores, es una empresa que literalmente sufrió una quiebra; de hecho, en la actualidad vive bajo su yugo y es importante no descartar las causas que la han llevado a dicho escenario, ya que en gran medida son origen de muchos males económicos del país. Por si fuera poco, dos elementos han contribuido a lo que hoy vemos, se quiera o no reconocer por el gobierno actual o los anteriores. Uno de esos elementos es el error de no haber construido refinerías. México tiene muy pocas instalaciones de este tipo para el tamaño del país y, entre más pasan los años, es imposible dar servicio a los costos adecuados; eso se llama falta de visión, la culpa es de toda la clase política del pasado y la actualidad.

El otro elemento es la Reforma Energética, o mejor dicho, su atraso en cuando menos 15 años. Se ha señalado insistentemente que si esa reforma hubiera nacido cuando mucho en los albores del presente siglo, las condiciones de este país serían diferentes. Pero el hubiera no existe, y al bloquearlas ―por ser presentadas por un presidente no afín a la mayoría que dominaba el congreso―, le quitaron a México años clave, vitales para la consolidación de algo tan relevante.

El cálculo político les dio los resultados esperados, recuperaron el poder y las reformas fueron aprobadas en automático; desafortunadamente, los mercados globales no saben ni les interesa nada sobre la política mexicana y, en ese sentido, el cálculo ha llevado a la economía a una difícil situación.

La larguísima enfermedad de la “gallina de los huevos de oro”

Otra causa del gasolinazo es la tan desmentida adicción a los ingresos petroleros. La verdad es que el tratamiento contra esta dependencia es muy reciente y no pudo evitarse que, ante el desplome de los precios internacionales del crudo, el gobierno debiera tomar medidas radicales. Efectivamente, se llegó a la disyuntiva de elegir entre los programas sociales y el subsidio a la gasolina, pero lo cierto es que esos recursos se destinaron a muchas cosas más. La “gallina de los huevos de oro” no murió de un paro cardiaco fulminante, tuvo una larguísima enfermedad.

Esa enfermedad abarcó diferentes procesos, hasta que llegó a la etapa terminal. Hoy se dice con mucho orgullo que solamente 18 centavos de cada peso que ingresa al gobierno federal se originan de la venta de petróleo. Quizás sea cierto, pero no hace mucho, la situación era distinta. Por ejemplo, en 2008, aproximadamente 45 centavos de cada peso provenían del petróleo; en este sentido, estamos frente a un proceso de despetrolización de los ingresos públicos no por gusto, tampoco por convicción, sino porque no hay más, o se hace el ajuste o se colapsa el país.

“Se nos secó la gallina de los huevos de oro” -Enrique Peña Nieto, presidente de México

La disminución de los ingresos fiscales provenientes del petróleo no se hizo por gusto, en realidad se ha reducido porque cayó la producción petrolera; como señalaron hace unas semanas algunos funcionarios públicos, entre ellos el presidente: a principios del siglo, Cantarell producía 2.2 millones de barriles de petróleo diarios, hoy ese dato es de 200,000 barriles.

La gallina de los huevos de oro empezó a enfermar mucho tiempo atrás, nadie lo notó y si lo hizo tomó pocas acciones para contrarrestar la enfermedad, al grado de que valdría la pena preguntarse si en su muerte no hubo responsables.

Antonio Sandoval

Articulo publicado en la edición 104 de Global Energy: