¿Hacia dónde vamos?: reflexiones sobre el contexto global y México

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El continuo bombardeo de noticias que recibimos a cada momento– gracias a la irrupción y crecimiento de redes sociales – no nos da tiempo de digerir, entender y evaluar el impacto que los diferentes temas pueden tener en nuestra vida cotidiana y en nuestra gestión empresarial y profesional. Un sentimiento abrumador y de saturación invade nuestra psiquis, y nos obliga a preguntarnos continuamente: ¿Qué está pasando? ¿En dónde estamos? ¿hacia dónde vamos?

El entorno geopolítico internacional se encuentra en constante ebullición desde hace ya unos meses. Europa ha decidido dar un cambio dramático en su sistema político. La salida del Reino Unido de la Unión Europea es un hecho. También lo es el crecimiento de la derecha conservadora en Alemania para cuestionar la gestión de la Primer Ministro, especialmente en política migratoria. La fiebre de independentismo catalán que aun sin materializarse ya está causando daños a la economía y sociedad de Barcelona y el resto de España. Estos, son tres temas entre muchos otros, que diariamente llenan los espacios de periódicos, medios y redes sociales.

De esta parte del mundo, la elección de un empresario conservador como el Presidente de los Estados Unidos creó toda una revolución en diferentes temas de la agenda política y económica de ese país. Su visión populista y nacionalista ha cambiado la política exterior de los Estados Unidos. Su rechazo a los compromisos ambientales acordados en Paris hace un par de años, ha creado fricción con países aliados. La ofensiva y las amenazas continuas a México y sus exigencias de revisar el TLCAN para buscar más beneficios para su país, ha generado una continua tensión en su revisión, y el tema de amenazas militares mutuas con el líder de Corea del Norte, detonó señales de alarma para todo el planeta. Venezuela hoy está viviendo un ciclo histórico perverso, un liderazgo que ha secuestrado el ejercicio democrático por casi 20 años y ha logrado hacer de la mediocridad una virtud, violando las bases morales que garantizan la salud familiar, creando la mayor crisis económica de su historia, destruyendo su industria petrolera y arrasando con toda institución garante de la buena marcha de la sociedad.

Colombia está tratando de consolidar una paz nacional que está buscando hace más de 70 años, para darle una nuevo giro al país y tratar de desarrollar su potencial energético, industrial, comercial y turístico. Brasil tratando de superar ese sismo político que se inició hace más de dos años y que llevó a la destitución de la Presidente Dilma Rousseff, con temas de corrupción que han sacudido el estamento político, la sociedad y el mundo petrolero. Prácticas deshonestas utilizadas por empresarios para lograr contratos y enriquecerse a cualquier precio. Estas realidades son una muestra del volátil panorama geopolítico global. Pareciera que el mundo busca un reacomodo histórico. Entrar en una nueva era. La historia nos ha enseñado que el auge y caída de los grandes imperios y países, está asociada a la sabiduría o ignorancia de sus líderes. Egipto, Babilonia, Roma, España y más recientemente, Japón, Singapur, Alemania, China y Rusia, son ejemplos de estas realidades históricas, de estos ciclos – virtuosos o perversos – en cada momento de sus vidas. Esos liderazgos son producto de la sabiduría o ignorancia de sus ciudadanos. Son semilla de ese juego democrático que da a la gente el poder de elegir y da a los políticos el poder de gobernar. Gobernar para hacer el bien por sus ciudadanos, educar, crecer, mejorar (ciclo virtuoso); o usar el poder para engañar, mentir, corromper, usurpar, vejar (ciclo perverso).

México este año está viviendo el cierre de un ciclo y la apertura de otro. La historia juzgará si el ciclo que está finalizando ha sido bueno

La historia también nos ha enseñado que los países, las sociedades, los pueblos, nacen, crecen, se transforman y evolucionan, pero que, en ese tránsito del tiempo, en la búsqueda de su crecimiento continuo, el camino no es perfecto. Existen experiencias y aprendizajes, algunos muy duros, costosos, que, a lo largo del viaje, fortalecen a sus constituyentes, pero que siempre son obstáculos que se vencen. La perseverancia de su gente, nuevos líderes y el esfuerzo, son activos únicos que sustentan la fe y la esperanza necesaria para lograr un mejor futuro. El juego democrático da a los países una opción para cambiar. Cuando éste se desarrolla como parte de un proceso transparente, y se cuenta con el liderazgo apropiado, entonces se dan las bases para el inicio de un ciclo virtuoso.

México este año está viviendo el cierre de un ciclo y la apertura de otro. La historia juzgará si el ciclo que está finalizando ha sido bueno. El juego democrático una vez más permitirá elegir el líder de un nuevo ciclo. El proceso electoral que se inicia debe ser un juego limpio, de temas, de visiones acerca de un país mejor. No debe ser una contienda de descalificaciones, ni de cuestionamientos personales. Debe basarse en principios, no en oportunismos. Debe ser de planteamientos (el Qué) y de soluciones (el Cómo). No de emociones. Si la balanza se inclina hacia lo negativo de cada candidato sobre su propuesta, entonces difícilmente se elegirá al mejor. Lo apropiado es que los electores escuchen propuestas y evalúen. Propuestas viables, no promesas incumplibles. Si la inclinación es hacia lo negativo, eso tendrá un alto costo para el futuro del país y su gente. Suramérica ha tenido varios ejemplos que han demostrado que este tipo de contiendas políticas al todo o nada, traen sus consecuencias.

Los ciudadanos cansados de la diatriba y descalificación diaria, además de las calamidades del día a día, y rodeados de entornos inseguros, con pocas alternativas de crecimiento, buscan opciones “diferentes” y son presa fácil de promesas fútiles y engaños. En entornos de este tipo, la supervivencia guía las decisiones y la “audacia política” priva sobre el interés real de las necesidades del país, y esta combinación es coctel explosivo para las naciones, las referencias más dramáticas son: Cuba, empobrecida desde hace más de 50 años y Venezuela destruida por un liderazgo incompetente, desde hace ya casi dos décadas, y al borde de un colapso económico y una guerra civil. El doctor Stephen Covey, hombre de principios, educador y líder empresarial, escribió varios libros de vigencia eterna, porque educan, enseñan y son reglas de vida. Uno de ellos nos explica que el liderazgo se centra en principios y es la base de todo lo que el ser humano realiza en su vida. Un segundo libro nos dice que para crecer en la vida debe darse máxima importancia a lo trascendente sobre lo urgente. Primero lo primero, y este artículo respeta ambos criterios. Las reflexiones hechas tocan temas trascendentes, que son el fundamento de cualquier actividad empresarial, incluyendo el sector energético donde desarrollamos nuestra tarea día a día.

Luis Vielma Lobo
Director General de Galem Energy