La mejor forma de fortalecer a CFE no es aislándola, sino permitiéndole competir y asociarse

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Recientemente se ha observado un cambio en la política pública que ha afectado el entorno del sector eléctrico mexicano. Particularmente, se han visto iniciativas jurídicas y legislativas con el propósito de cambiar las reglas del juego, lo que ha significado un ataque a las instituciones que conforman la arquitectura de este sector.

Bajo esa premisa, el reto principal al que hoy se enfrenta la industria es proveer un servicio eléctrico confiable y competitivo para atender los requerimientos del país, y a partir de ello atraer inversiones tanto nacionales como extranjeras.

Leonardo Beltrán, exsubsecretario de Energía, asegura que en este contexto las señales que se han enviado al mercado no son las apropiadas si lo que se busca es tener un entorno atractivo para la inversión que además traiga precios más competitivos y una calidad del flujo eléctrico mucho más interesante.

En entrevista para Global Energy, Leonardo Beltrán habló sobre la iniciativa enviada para reformar la Ley de la Industria Eléctrica, la cual, en su opinión, es consistente con la política pública del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero entra en conflicto con el marco jurídico vigente y el marco constitucional.

Ello, dijo, porque anteriormente la Corte expresó que esa política pública no va en línea con el marco jurídico amplio, y en ese mismo sentido, la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica retoma varios elementos que estaban reflejados en la Política de Confiabilidad del Sistema Eléctrico.

Analizando la parte técnica, comentó que los principios básicos del mercado en el entorno constitucional actual y en el marco jurídico vigente consisten en que aquella tecnología de la mejor calidad y que ofrezca el costo más competitivo es la que primero se consume, porque precisamente eso da la competitividad que están buscando los diferentes actores.

En tanto, el flujo eléctrico generado a partir de recursos fósiles está teniendo un impacto negativo en la salud pública y el medio ambiente, por lo que la preferencia del consumidor y en este caso de México es ir por un entorno que permita tener menos impacto en la salud pública o eliminar ese impacto y, adicionalmente, ser responsables en materia ambiental.

“Estos elementos no se ven reflejados en la nueva iniciativa porque se está yendo en contra de las reglas básicas de cómo estimular que haya inversiones en el sector eléctrico. Lejos de estimular que haya una mayor competitividad, una mayor responsabilidad ambiental del portafolio de electricidad en el país y de que esto atienda a las necesidades de seguridad energética en nuestro país, van justo en contra.

“En la parte jurídica es una iniciativa que va en contra de la Constitución y de los tratados internacionales, y de lo que el entorno mexicano decidió hace unos años con el marco jurídico vigente. También en términos técnicos se está yendo en contra de este entorno que permite atraer inversiones, tecnología, confiabilidad y seguridad en el abasto”, indicó.

Respecto a las recomendaciones que podrían hacerse para alcanzar los objetivos planteados en la actual administración, pero respetando el marco jurídico actual, explicó que en términos de cualquier ejercicio político-democrático siempre hay cambios que ocurren a partir de las elecciones y, en este sentido, la política puede cambiar justo por el cambio democrático; sin embargo, no puede atentar contra las premisas básicas de toda la población, como impulsar el desarrollo de un sector y hacerlo más competitivo.

“Al final del día eso es lo que estamos buscando todos como consumidores, pero también como electores, tener un entorno mucho más conducente para el desarrollo de nuestro país, y es en ese sentido donde la política pública actual está enfocada a robustecer a las Empresas Productivas del Estado.

“Eso evidentemente puede ser un modelo que puede funcionar; sin embargo, no hay que dejar de lado a los otros actores, y la mejor forma de poder hacer una empresa más competitiva no es aislándola, sino permitiéndole que pueda competir, asociarse y aprender de otros modelos de negocio que pueden incorporar tecnología o aprender a operar en otros mercados para robustecer el entorno corporativo que tiene la empresa”, detalló.

Para leer la entrevista completa, consulte la  edición de marzo de Global Energy.