“Hay que creer en la Reforma Energética”

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petroleo 01Hegemonía Energética

Por Salvador Barragán Heredia*

En la década pasada México perdió el liderazgo regional en América Latina, y miles de millones de dólares en Inversión Extranjera Directa (IED) se dirigieron hacia otras naciones. En el 2000, la IED de México representaba el 33% en América Latina y Brasil captaba el 28%; para el 2012, México captó sólo el 7.6% y Brasil el 28%. (Cepal: 2012).

 

En ese periodo, la pobreza alcanzó a 53.3 millones de personas (Coneval: 2012), la delincuencia se expandió por todo el territorio nacional, el desempleo se multiplicó notablemente y la lucha contra el narcotráfico se recrudecía. Por si fuera poco, las reformas estructurales que tanto necesitaba México se desatendieron. Para el mundo, nada trascendente sucedía.

México llevaba décadas utilizando la misma fórmula económica para intentar crecer, pero obtenía los mismos resultados casi insignificantes, ante la magnitud de las demandas. Ciertamente, el modelo económico se agotó, mientas la brecha de la desigualdad se extendió, hasta que hoy es evidente que cada día son más los que tienen menos y menos los que tienen más. Por ello, es claro que debía modificarse el modelo económico. A continuación se presentan tres problemáticas inscritas en las reformas estructurales y sus avances, veamos:

1.- Administrar los recursos. Cómo es posible que algunos países que aun cuando carecen de yacimientos petrolíferos, encuentran la fórmula para garantizar seguridad energética, con precios asequibles y ofrecer a los suyos alta calidad de vida, sustentabilidad, prosperidad y desarrollo; mientras otros tantos países, que cuentan con el privilegio de tener vastos recursos petroleros e incluso el poder de exportar, son incapaces de generar crecimiento económico y desarrollo. En efecto, el problema central es la distribución de la riqueza, pero también está en la administración de los recursos naturales.

Atento a lo anterior, con fecha de 20 de diciembre de 2013, el Titular del Ejecutivo promulgó la reforma constitucional en materia de energía a los artículos 25, 27 y 28. Con ello, se transforma el modelo energético para potencializar la exploración y producción de hidrocarburos, mediante la participación privada.

2.- Educar mejor. La competitividad y productividad del futuro sin duda están correlacionadas con la calidad de educación que se imparte hoy. En China, por ejemplo, la mayor parte de la niñez domina el inglés y el contenido de los programas educativos están dirigidos a las necesidades de la demanda laboral; prácticamente no existe otra nación que produzca más ingenieros que los chinos.

Otro ejemplo se puede localizar en Finlandia, nación líder en el mundo en matemáticas; los profesores no solamente son los mejor pagados por hora en el orbe, sino también los que más trabajan. Cada maestro está obligado a preparar sus clases todas las tardes y son periódicamente examinados públicamente frente a una comisión integrada por la comunidad estudiantil. Para México, no se trata de invertir más en la educación, sino de mejorar la calidad educativa.

Con fecha 26 de febrero de 2013, se promulgó la Reforma Educativa, mediante la cual se eleva a rango Constitucional la función docente, por lo que se crea un régimen jurídico especializado que complementa a las disposiciones laborales con normas específicas para regular el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia del personal incorporado al Servicio Profesional Docente. Se crea como un organismo Constitucionalmente autónomo el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, encargado de coordinar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa.

3.- Estado de Derecho. Se trata de uno de los factores de la competitividad internacional de mayor relevancia, ya que las naciones que ofrecen a los ciudadanos transparencia, seguridad pública, adecuada impartición de justicia y legalidad, son precisamente aquellas que captan mayores recursos de inversión extranjera directa.

Dicho factor es correlativo a los niveles de transparencia y democracia que se presentan en las naciones desarrolladas. Por ejemplo, Noruega y Luxemburgo, no solamente son ejemplos de naciones altamente prósperas, sino también se trata de naciones donde prácticamente no existe la corrupción e impunidad. Transparencia Internacional ubicó a México en el lugar 106 de 177 naciones en el 2013, es decir se encuentra en el cuartil de las naciones con mayor corrupción.

Con fecha de 7 de febrero de 2014, el Presidente de la República promulgó la Reforma Constitucional en materia de Transparencia para renovar los mecanismos de acceso a la información pública y la protección de datos personales. Entre los aspectos de mayor relevancia de la reforma se refiere a que los partidos políticos y sindicatos que reciban recursos públicos, al igual que los órganos autónomos, fideicomisos y fondos públicos serán sujetos obligados en materia de transparencia.

En suma, administrar correctamente los recursos naturales, mejorar la educación y establecer el estado de derecho, constituyen tres factores determinantes para incrementar la competitividad nacional; en otras palabras, México sería capaz de derrocar a la pobreza, y las reformas estructurales representan el camino a seguir. Aunque, hasta ahora los esfuerzos impulsados sólo representan un paso de enorme dimensiones, pero falta todavía su correcta implementación mediante las leyes aplicables en la materia.

En la actualidad, el mundo identifica a México como un país dinámico, que transita por el camino de la modernidad y que atiende problemáticas rezagadas para generar el crecimiento económico deseado. Todo ello, es alentador para la captación de IED y para resurgir como líder regional en América Latina.

En mi opinión, la reforma de mayor importancia es la energética, ya que depende de la administración correcta de nuestros recursos naturales, y particularmente del petróleo,  además que atiende a las expectativas de crecimiento, mismas que dependen correlativamente de la energía empleada para hacer frente a los requerimientos de las actividades económicas cotidianas de nuestro País.

En ese sentido, la Reforma Energética propuesta por el Titular del Ejecutivo Federal es viable, necesaria y oportuna. Los requerimientos energéticos de los próximos 40 años serán determinados por una  demanda superior al 30%, con dificultades de extracción y lógicamente, con costos de producción elevados, mismos que deben ser asequibles para el consumidor; de ahí se entiende parte de los motivos fundamentales para urgir al Poder Legislativo a establecer un marco jurídico capaz de dinamizar la economía y garantizar la seguridad energética nacional.

De tal suerte que tenga impactos positivos en el bolsillo del ciudadano y que constituya un factor determinante para reducir la brecha de la desigualdad social que persiste de manera ofensiva y casi eterna en el País. Esta transformación es posible; basta con atender lo acontecido en Brasil en 1995, con la reforma constitucional en materia de energía, la cual terminó con el monopolio petrolero y permitió sacar adelante a 40 millones de las filas de la pobreza. Otras naciones también han evolucionado: Colombia, China, India y Noruega por mencionar algunos ejemplos de países que han establecido reformas estructurales de gran calibre, generando prosperidad.

* El autor es Doctor en Derecho, y Coordinador del Capítulo de Derecho Energético de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho.  (sabarragan@hotmail.com)