Es el momento de México

0

Hegemonía Energética

Dr. Salvador Alejandro Barragán Heredia (*)

Conviene citar algunos fragmentos de un emotivo discurso que invita a la reflexión: me encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas, el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar. Es la hora de un nuevo impuso económico, es la hora de crecer sin perder estabilidad financiera. El crecimiento económico tiene que ser distribuido con mayor equidad, con empleos crecientes, con ingresos suficientes. Es la hora de la confianza para todos, la de traducir las buenas finanzas nacionales, en buenas finanzas familiares. Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México. Yo veo un México con hambre y sed de justicia. Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema. Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Es la hora de cerrar el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad. Es la hora de la Nación. 

 

Lo anterior, son fragmentos de uno de los discursos pronunciados con mayor sensibilidad y emotividad para el pueblo de México, pero, sobre todo, considero que aquel 6 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta logró advertir el desafío democrático y económico del futuro que hoy vivimos. En ese tenor, 20 años después, se han presentado una serie de circunstancias positivas que hoy pueden constituir un factor determinante para mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos que se encuentran atrapados en las filas de la pobreza, veamos:

El país puede alcanzar la prosperidad y riqueza esperada desde décadas atrás, ya que hoy vivimos un momento histórico tanto en la transformación jurídica como en la visión del país que queremos ser en el futuro.

México, economía emergente 

Las reformas estructurales que fueron motivadas por el Titular del Ejecutivo Federal y aprobadas por el constituyente permanente durante 2013 se orientaron para generar el crecimiento económico que demandan los mexicanos, lo cual podría significar que dejen las filas de la pobreza más de 20 millones de mexicanos en la siguiente década y que el país se consolide como una economía emergente, como lo son Brasil, China, India y Rusia. Las reformas estructurales permitirán a México elevar su grado de competitividad nacional y penetrar en mercados internaciones con mayor éxito y, con ello, obtener el desarrollo económico deseado. En virtud de las recientes reformas en materias financiera, laboral, educación, telecomunicaciones, fiscal y energética, se proyecta un acierto de alto impacto, que podría transformar a México en una potencia económica para 2020 y, en el corto plazo, introducir al país en las grandes ligas del comercio mundial. 

En todo lo anterior, es determinante la política energética, ya que es casi imposible generar crecimiento económico sin la energía suficiente. Hay que recordar que la economía nacional depende en más de un tercio en términos de PIB del sector energético; en consecuencia, la prosperidad del futuro depende de la seguridad energética que se garantice. Se proyecta que para 2030, el petróleo seguirá siendo la fuente energética de mayor uso y las ciudades de mayor densidad poblacional serán los mayores consumidores, como India y China. Para esa fecha, Estados Unidos consolidará su independencia energética y figurará como el líder mundial de producción de crudo. El consumo mundial crecerá un 41% (BP Outlook: 2013), principalmente por el desarrollo de economías emergentes. En todo ello, México tendrá un papel determinante como exportador de crudo y, particularmente, en el mercado de energéticos en América Latina y Asia. 

El sistema energético del futuro

Para 2030, el mundo será habitado por más de 1,300 millones de habitantes adicionales a la población actual; es decir, se necesitará energía suficiente e inteligente para abastecer de manera eficiente y sustentable al mundo del futuro. Los transportes: terrestre, marítimo y aéreo, se incrementarán de manera exponencial y se reducirán significativamente los tiempos de transportación, por cambios tecnológicos, tanto en la infraestructura como en el mismo medio de transporte. El ahorro de energía se incrementará notablemente y representará un factor que toda política energética debe observar hacia al futuro, ya que se prevé,que el consumo de combustibles se reducirá por sus altos costos, que obedecen a impuestos derivados de los compromisos internacionales suscritos para reducir significativamente la emisión de Dióxido de Carbono (CO2), así como también al incremento del precio del crudo derivado de la complejidad por su descubrimiento y explotación. Todo ello, ocasionará una conversión significativa en la matriz energética hacia las energías renovables, encabezada por Estados Unidos y China, aunque la capacidad de producción será insuficiente para sustituir a los hidrocarburos. Otro aspecto de relevancia es la capacidad de energía nuclear que continuará creciendo gradualmente, cuyo liderazgo será emprendido por China, India y Rusia con programas ambiciosos de expansión. Lo anterior, demuestra que México debe de actuar en la escena energética del futuro mediante estrategias innovadoras que permitan añadir de valor agregado al negocio de los hidrocarburos, así como también mediante la incursión de las energías renovables que permitan posicionarnos como los líderes regionales en la materia.

La geopolítica energética en el 2030

Estados Unidos dejará de ser la principal potencia económica del orbe y será superado por China, cuyo sistema económico le permitirá reducir sustancialmente la pobreza y la corrupción mediante un sistema energético adecuado que le permitirá garantizar seguridad energética y consolidarse como un proveedor confiable de energéticos para toda Asia. En tanto, Estados Unidos será distinguido como un exportador de hidrocarburos; es decir, dejará de importar petróleo de países como Venezuela, Medio Oriente y México, mediante el incremento de producción de gas y oil shale. En tanto, Brasil dejará su liderazgo energético regional en América Latina, y México lo superará. El precio del petróleo será altamente costoso, ya que será 3 veces superior al actual, principalmente por el riesgo económico por operar en profundidades mayores a 5,000 kilómetros. Rusia dominará el sistema energético europeo, se consolidará como el proveedor más confiable de petróleo y gas; sin embargo, la producción petrolera estadounidense será mayor, a penas superado por Arabia Saudita. En definitiva, Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia producirán un tercio del petróleo del mundo y los conflictos bélicos no serán originados por el petróleo, aunque ciertamente seguirá significando poder e influencia en el mundo.

Liderazgo regional en América Latina

Las reformas estructurales aprobadas en 2013 y, particularmente, la Reforma Constitucional en materia energética, le permitirán a México generar riqueza y disminuir sustancialmente los niveles de pobreza y de desigualdad social. Se espera que para 2018, México crecerá a tasas superiores a 6%, apoyado por 1% de crecimiento derivado de la reforma energética y medio millón de nuevos empleos. Con ello, México desplazará a Brasil del liderazgo regional en América Latina, tendrá mayor presencia internacional y penetrará en el mercado petrolero estadounidense. Para 2018 México será capaz de producir 3 millones de barriles diarios (MMBD) y cerca de 3.5 MMBD para el 2030. Las operaciones petroleras serán más eficientes mediante la Empresa Productiva del Estado, la cual podrá incrementar la competitividad nacional atendiendo las expectativas petroleras de cara al futuro. 

La Estrategia Nacional de Energía

Con fecha de 4 de marzo de 2014, el Senado de la República recibió la Estrategia Nacional de Energía, en cumplimiento del artículo 33, fracción VI de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. El instrumento de planeación estratégica consta de 56 páginas, cuenta con una visión a 15 años y precisa de manera clara, los objetivos y acciones a seguir con el firme propósito de alcanzar la prosperidad deseada, esperanza que se desprende de la reciente reforma constitucional en materia energética. En mi opinión, el documento representa  un instrumento útil que permite el seguimiento y la evaluación de la política energética, mandatada por el propio texto constitucional. Hay que reconocer que solamente es posible transformar el México que queremos en el futuro, mediante el diseño de políticas públicas diseñadas en el presente. Por esa razón es justo aplaudir los objetivos establecidos en el documento referido, a saber: “cobertura; crecimiento económico; inclusión social; autonomía energética; transición energética; incremento de la eficiencia energética y diversificación de la matriz energética.” 

Los objetivos planteados  corresponden a una visión congruente e integral de los desafíos de cara al futuro energético y, ciertamente, dependen de una correcta implementación de la reforma energética. La Estrategia Nacional de Energía (“ENE”) consiste en concentrar los esfuerzos en el incremento de la producción de hidrocarburos, disminución de precios, crear empleo y proyectos de negocio, garantizar la transparencia y rendición de cuentas; sustentabilidad de las operaciones; fortalecer la soberanía nacional; administrar correctamente la renta petrolera; establecer seguridad energética; desarrollar eficientemente el mercado de proveedores nacionales; incrementar la capacidad de energía renovable y crear empleos verdes; asimismo, impulsar la investigación e innovación científica. En suma, siguiendo a Michael Porter, las Empresas Productivas del Estado tendrán ventajas competitivas mediante la política de eficiencia y rentabilidad, reducción de costos, diferenciación y especialización de las operaciones. 

(*) El autor es Coordinador del Capítulo de Energía de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho e investigador del Análisis Económico del Derecho Energético.