Consorcios operativos de alto desempeño como herramienta de eficiencia y productividad

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Por Luis Vielma Lobo

El aniversario 81 de la fecha de expropiacion de la industria petrolera pareciera que ha traído un aliciente al sector. Las licitaciones de paquetes para servicios de perforación en áreas terrestres y marinas han creado motivación. Los procesos de licitación realizados tomaron como base esquemas de consorcios operativos que han sido utilizados internacionalmente en proyectos similares.

El modelo de contratos operativos de alto desempeño (COAD) tiene sólidos fundamentos para la ejecución de proyectos que demandan la participación de empresas con diferentes competencias y utilizan esquemas de contratación diferentes. Sus principios están asociados al trabajo en equipo y colaborativo, donde cada miembro del consorcio desempeña sus actividades, amparado en un estricto cronograma de actividades y un ente técnico – administrativo que se asegura que el proyecto se mueva efectivamente como máquina de reloj suizo.

Los COAD’s tienen su origen en la década de los años 70 en el mar del norte, cuando se detonaron una serie de cambios en prácticas de trabajo, en la medida que se fueron incorporando más empresas de servicio locales, con suficientes competencias, que les permitieron competir como empresas internacionales.

El esquema busca incrementar el desempeño de procesos operativos, seleccionando a través de una figura específica, las empresas que muestren mejor desempeño en una actividad en particular, para conformar consorcios técnico operativos. Estos consorcios se integran como cadena de suministro para asegurar los resultados del proyecto en tiempo, calidad y eficiencia.

Una variante importante de este tipo de esquema de contratación tiene que ver con la inversión necesaria para desarrollar el proyecto. En las experiencias internacionales una vez se definen las necesidades financieras del proyecto, las empresas del consorcio acuerdan el aporte respectivo de cada una de ellas con base en su participación. Si la participación de una empresa es mayor, su aporte financiero debe ser mayor.

En oportunidades el consorcio puede acordar invitar a un fondo de inversión para que aporte el monto total requerido para el desarrollo del proyecto, y se convierte en un miembro importante del consorcio, con un rol dentro de la administración del proyecto; en otras oportunidades sólo se busca un rol como financista del proyecto y su beneficio es el costo del dinero o el interés que cobra por el préstamo o financiamiento considerando el riesgo del mismo.

En cualquier caso, la empresa operadora contratante aprueba la opción seleccionada y puede decidir buscar o aportar el capital para el proyecto si el costo del financiamiento es muy alto, en comparación con sus estándares. Esta opción es más utilizada por empresas nacionales, con base en sus prácticas presupuestales, no obstante, siempre hay un análisis cuidadoso del costo del dinero antes decidir la opción.

En el caso de la empresa productiva nacional, para los procesos adjudicados de servicios de perforación, el aporte del dinero lo hace la empresa contratante. Aquí es muy importante evaluar cuidadosamente el costo del capital a invertir, puesto que, dependiendo de la calificación del riesgo de la empresa, podría ser más conveniente pedir al consorcio el aporte del capital.

Cuando se decide desarrollar un COAD es muy importante considerar desde un principio el sentido de urgencia del proyecto, buscando atar la eficiencia del proceso de perforación a incentivos para el consorcio; una opción que pudiera evaluarse en el caso de los servicios de perforación. El propósito final del proyecto no es perforar eficientemente los pozos, sino generar producción lo antes posible – producción temprana – para generar ingresos y disponer de caja para el pago de los compromisos entre las partes y que exista un retorno de la inversión que realmente justifique el proyecto.

Este esquema de COAD’s es perfectamente aplicable en otros tipos de proyectos de optimización de producción de campos y mantenimiento de equipos e instalaciones. En el primer caso es aconsejable atar el desempeño del consorcio al barril producido y usar este como producto final de referencia para el pago a fin de mantener siempre ese sentido de urgencia de las operaciones. En el segundo caso, consorcios de este tipo son una opción para la administración de equipos y plantas, que sin duda incorporan beneficios adicionales en términos de optimización de costos.

El otro tema toral para mantener la eficacia del COAD está relacionado con la administración del mismo. Los conceptos de Administración de proyectos – Project Management– juegan un rol crítico en la gobernanza del proyecto. La constitución de la oficina de la administración del proyecto PMO – por sus siglas en inglés – de ser acordada entre los integrantes del COAD y la empresa operadora contratante. En la mayoría de las experiencias se contrata una empresa técnica con experiencia, y se crea un equipo incorporando un miembro de cada empresa integrante del COAD y al menos un representante de la empresa operadora contratante. Esta oficina PMO es responsable de todo el desempeño del proyecto y al final garante del cumplimiento de los resultados del mismo.

La empresa nacional ha dado un paso importante al implementar este tipo de modalidad contractual y debe seguir adelante utilizando la misma en más procesos de diferente naturaleza; sin descartar opciones de financiamiento que puedan ayudarle a mejorar la rentabilidad de los proyectos.